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martes, 27 de agosto de 2013

JOSÉ PABLO QUEVEDO, POETA Y ESCRITOR

                                    El poeta José Pablo Quevedo y Rafael Alvarado



EL BUFET DEL GENERALAZO

Conspirador, conspirante,
después del baño de sangre
que dio al pueblo
habló de los "derechos humanos".
Lo acompañaron en este credo,
los cuervos que comen carroña,
las brujas de calzones largos,
que nos hablan del cielo y del infierno.

Era el frío bufet del generalazo,
ojos de niños degollados,
cuerpos oscurecidos por la explosión.
Muchachas sin senos y sin vientres.

¡Todo está en orden! Dijo el asesino.
¡Amén! Repitieron las prostitutas.


ALLENDE, REPONSO

"Cuídate de la hoz sin el martillo
y del martillo sin la hoz": César Vallejo


nadie duda en la hora de la partida ni al momento de la llegada,
como llueven flores en manos del planeta a tus cien años,
quien lo oyó, lo oyó en el humo del fusil que aún revolotea atento,
en la mira de tu cien por ciento resistencia ante la historia.

más quien ha saltado una cima persigue la montaña, llega al alba,
y la dimensión del ser justifica su minuto de sueños en su adarga,
la hora es pendular, espejo dimensional en los espejos de las aguas,
persistencia humana, pájaros azules que el cráneo picotean.

el siglo tiene, ahora, nuevos rostros, nuevos países se levantan,
pues quien creyó que una primavera maduraba en las alamedas,
vio el futuro con sus ojos escribiendo ante su máquina del alba.

hay remanso sobre orillas y en tus sienes orillas de dulzura amada,
el transitante corazón de un río que ha sido y que es cauce pleno,
como antes Cuba, ahora, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Venezuela.

el cebo de los nuevos parlamentarios se derretirá como una vela,
a sus molares corrosivos el atento tiempo destruirá sus vuelos,
tu Chile será Chile, más solidario, más humano, más hermano,
invicto Allende, y la desgracia humana abandonará su cansada pena.

Berlín, 2009

JOSÉ GONZALO MORANTE Y SU POÉTICA


JOSÉ GONZALO MORANTE

      El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal escribió: “El primer lenguaje fue la poesía. La prosa vino luego. La poesía mantiene vivo los ideales y anuncia un mundo mejor (…) La poesía es anuncio y denuncia. Anuncio de un mundo nuevo y denuncia las injusticias”. Justamente el poeta Gonzalo Morante en las múltiples conversaciones que tuvimos en la Asociación Nacional de Escritores y Artistas (ANEA), él solía concordar con el pensamiento de Cardenal acerca de la poesía. Morante fue un poeta maduro y un gran convencido de que el hombre debe luchar persistentemente para dar nacimiento a un mundo nuevo y mejor. 
     José Gonzalo Morante apostó por la poesía de la vida, del amor y la esperanza. Su poesía se caracteriza por su frescura lírica y su rica expresividad literaria. La originalidad está presente en los poemas de su obra poética “El mentir de las estrellas”. Usó con mucha mesura los recursos literarios al escribir poesía, sin caer en la exageración.  La obra de Morante es corta, pero es sumamente apasionada e intensa. El poeta ha bebido para enriquecerse poéticamente de la obras  de Gustavo Adolfo Bécquer, su admirador, del inmortal César Vallejo y del genial Pablo Neruda. Él me confesó que la obra nerudiana “20 poemas de amor y una canción desesperada”, es lo más grande que se ha escrito sobre el amor.  
     “Para que tú me ames” es su poema emblemático. Siempre lo leía llorando en la Asociación Nacional de Escritores y Artistas y de paso  también hacía derramar lágrimas a los poetas y otros oyentes.  Su sufrimiento de poeta enamorado por un amor imposible siempre me contagió
     El amor frustrado y no correspondido produce en el poeta Morante una profunda depresión y un inmenso dolor que lo devora de a poco, que lo lleva a hablar con la naturaleza que es su aliado:
Para que tú me ames he de hablar con el viento,
he de hablar con la noche, he de hablar con la flor.
Y hablaré con la luna que va en mi sentimiento,
Iluminando mi alma para hablarte de amor”.
     El poeta obsesionado por el amor de una mujer que no corresponde a sus nobles y sinceros sentimientos, delira sumergido en un mundo de ensueño:
Para que tú me ames volaré a los mares
y  me iré por la altura que despierta al jazmín;
yo buscaré en la estrella nuestro ramo de azahares
y soñaré contigo nuestra dicha sin fin.
     La angustia del poeta crece cada vez más porque se encuentra inmerso en la soledad y el desamparo. Su sufrimiento por el amor de una mujer lo lleva a un delirio que lo envuelve de fiebre, alejándolo de la realidad:
Para  que tú me ames incendiaré el aroma
y bajaré mil  veces hasta tu corazón;
he de escribir tu nombre con candor de paloma
y el  ruiseñor cantando te dirá mi pasión.
   El discurso literario  se vuelve pesimista en la última estrofa del poema  porque el poeta  enamorado que está  al borde de la desesperación le pregunta   a la mujer que ama con una voz melancólica, qué debería hacer  para que ella le ame y no le haga  sufrir más  ya que no se merece esa indiferencia hiriente. El dolor que siente por la ingrata mujer inconmensurable.  Al  final de todo el discurso poético de Morante  se torna fatalista porque el poeta le pregunta por última vez ¿Acaso debo morir para que  tú me ames?
¿Qué deseas que yo haga para que tú me ames?
¿Qué deseas que yo haga para ya no sufrir?
¿Qué deseas que yo haga para que tú me llames?
¿Para qué tú me ames, debo acaso, morir?
     La forma del poema “Para que  tú me ames” es sencilla y carece de adornos retóricos tradicionales  ya que facilita al lector realizar  una lectura ágil y una  rápida comprensión.
                                                             Rafael Alvarado Castillo
Lima, 8 de febrero de 2013

ENRIQUE VERÁSTEGUI





ENRIQUE VERÁSTEGUI
     Nació en Cañete, Lima, en 1950. Voz representativa de la generación poética del 70. Integró el movimiento poético Hora Zero que dirigió Jorge Pimentel. Obra poética: “En los extramuros del mundo”, 1971; “Praxis asalto y destrucción del infierno”, 1980; “El motor del deseo”, 1987; “Ángelus Novus”, 1988; “Ängelus Novus II”, 1990; “Monte de goce”, 1991; “ Taky Onqoy”, 1993”; “Ética IV. Albus”, 1995; “Modelo del teorema”, 1997; “Ensayo sobre la ingeniería”, 1999; “El teorema de Yu”, 2004.

SI TE QUEDAS EN MI PAÍS

En mi país la poesía ladra
suda orina tiene sucias las axilas.
La poesía frecuenta los burdeles
     escribe cantos silba danzas mientras se mira
ociosamente  en la toilette
     y  ha conocido el sabor dulzón del amor
en los parquecitos de crepé
     bajo la luna
     de los mostradores.
Pero en país hay quienes  hablan con su botella de vino
     sobre la pared azulada. Y la poesía rueda contigo de la mano
     por estos mismos lugares que no son lugares
para firmar una canción destrozada.
Y  por la poesía en mi país
     si no hablaste como esto
     te obligan  a salir
en mi país
     no hay donde ir
     pero tienes que ir saliendo
como el acné en el cascarón rosado.
Y esto te urge más que una palabra perfecta.
En mi país la poesía te habla
     como  un labio inquietante  al oído
te aleja de tu cuna culeca
     te filma tu paisaje de Herodes
y  la brisa remece tus sueños
     -la brisa helada de un ventilador.
Porque una lengua hablará por tu lengua.
Y otra mano guiará a tu mano
si te  quedas en mi país.
                                       (De “En los extramuros del mundo)

viernes, 23 de agosto de 2013

JULIO APONTE Y SUS POEMAS




JULIO APONTE Y SUS POEMAS
CATELO
Nadie ha pedido mi opinión sobre los últimos acontecimientos
desaparecidos , asesinatos, genocidios, crímenes escalofriantes
existen algunos criterios que cuestionan  mi torpe conciencia
jamás he pretendido esclarecerlos.

No voy a hablarles  del hombre que conozco
del hombre que llevo dentro
en mi convergen las fuerzas del bien y del mal.

Sobre el piso verde escupido por el hombre de las colina
 hay voces fragmentadas que siempre me persiguen
fluyen  desde un charco de sangre
aparecen y desaparecen en mis noches alucinantes.

Amenazado predispuesto al suicidio
cada día cada hora me salta a la memoria
una estúpida incapacidad de enfrentarle a la vida
siempre estuve dispuesto a corromperme
como cualquier hombre de mundo.

Siempre soñé  tener un hogar diseñado
una familia compacta  a quien darle las gracias  los buenos días
y  ahora al compás de estos tiempos desiguales
me espanta hasta el delirio  esta forma original de vivir
así, solo, desnudo,
como un perro que no tiene donde caerse muerto
salgo como loco, busco a los amigos
a los que verdaderamente tienen ganas de serlo
pero a cada instante me doy de bruces
con esta tormentosa realidad.

Odio este pasado vertiginoso
estas épocas horribles
estos caminos vergonzantes
odio estas calles clandestinas  de enervantes  nervios
estas noches repudiadas en hileras insondables de miserias.
                                                                             “Catelo”, 1998

 MI MUJER ES UNA PERFECTA BURGUESA

Mi mujer viaja a Nueva Jersey  Hungría   Alemania
Turquía  Nueva Orleans
conoce Machu-Picchu la Capilla Sixtina el Museo de Ruán

Mi mujer se baña se rasca la barriga
se rasura las axilas se incomoda se exaspera
se sienta llama a la muchacha
Esmeralda por acá Esmeralda por allá
las cortinas se estremecen con sus gritos.

Mi mujer amanece con el alba
camina de puntillas hacia el sol
juega basketball tenis frontón
practica natación corre salta se relaja
grita al jardinero insulta a la muchacha
se destapa en una verborrea de palabras
eructa coge el teléfono
chismosea adoptando la actitud de Sharon Tate
coge un libro lo critica con su jorobado cerebro de camello
se arregla se contempla en el espejo tres cuarto de hora
hasta hacerlo llorar de dolor y de espanto.

Va al teatro
A escuchar una ópera que le recomendó el poeta Juan Gonzalo Rose
“La muchacha de los cabellos blancos”
sale se dirige al Perú-Club
conversa con la chabacanería de Mister Mario Vargas Llosa
y corre a lengua suelta Chopin Wilde Mayakovsky
discute con aire chocanesco la novena sinfonía de Beethoven
y finalmente sobre el trágico fin de Sérvulo Gutiérrez

Mi mujer un poco aguardientosa
y con  sus ojos negros como pozos de petróleo
 llega a casa arañando la mañana
mi mujer una perfecta burguesa.
                                                                   Catelo”, 1998


TODAS LAS LUCES DE LA CIUDAD SE APAGAN

Ha crecido un muerto en mi pecho
va creciendo como una lágrima  ahogada
he visto sus destellantes ojos
su mirada está pendiente de lo que yo haga
no sé de qué manera me mira
pero sé que son los ojos de los muertos
que están creciendo en mi pecho.

La ciudad arde
todas las luces de la ciudad se apagan
mientras las sirenas aúllan
y despiertan desconsoladamente
a quienes duermen   y sueñan tranquilos
el sueño de los crisantemos.

Hay sobresaltos murmullos y sangre
mucha sangre
que corre pintarrajeando las calles
sangre en los jolgoriosas paredes
de los burdeles
que siguen su rutina de putería
como si en la ciudad  no pasara nada
pero la ciudad arde
la policía se moviliza  fastidiada intranquila
hay muchos cuerpos regados en las calles
cuerpos que ruedan y ruedan
quebrados sin vida
pero sus ojos están como despiertos
están como alentando la bravura
y el incendio de la noche
donde las luces se apagan
y crece el espanto
como un muerto en el pecho.
                          “La clavícula de San Cipriano”, 1995