martes, 30 de diciembre de 2014

LEONCIO BUENO y sus poemas

Poeta Leoncio Bueno

Nació en la Hacienda La Constancia, en el distrito de Chocope. La libertad, en 1921.Trabajó en los cañaverales de la Hacienda Facalá, donde tuvo como maestros a activistas anarcosindicalistas. A los 19 años trabajó en Lima como obrero de construcción. En 1943 publicó sus primeros poemas en la revista Hora del hombre. En 1944 lideró la creación del Grupo Obrero Marxista, junto con Félix Zevallos y los poetas Emilio Adolfo Westphalen y Rafael Méndez Dórich. En 1956 fue cofundador del grupo de escritores Primero de Mayo. Su primer poemario fue Al pie del yunque, seguido por Pastor de truenos, Invasión poderosa, Rebuzno propio y La guerra de los runas. Ha obtenido menciones honrosas en el Premio Nacional de Poesía (1973) y Casa de las Américas (1975). Tiene varios títulos inéditos.

UN VIEJO FAUNO SE DESNUDA

Ya casi piso el medio ciento,
a los gerentes no les gusta mi edad
y es tiempo de buscar otra chamba,
pronto me echarán a la calle los cacharros del «Túngar».
¿A dónde ir a parar?
¿Quién va a emplear a un tío cincuentón?

Ebra soñaba con una cigarrería,
donde acudieran prostitutas
a arreglarse el pelo ante un espejo;
el viejo Faulkner, con emplearse en un lupanar;
¿Qué mejor ocupación para un viejo anarquista?
Por favor, señoras prostitutas,
honorables cabronas,
tengan la bondad de atender este aviso importante:

«Hombre cincuentón de aire azambado,
curtido en actividades subversivas,
condenado a largos años de presidio,
sabedor de las mañas del hampa y de la poli,
ex soldado de caballería,
diestro en el manejo del arma blanca
y toda clase de armas de fuego,
sabe preparar bombas caseras de gran poder,
beber sin emborracharse,
amanecerse de claro en claro cumpliendo una consigna
o, cabalgando sin bajarse, toda una noche sobre el níspero;
poeta brevetado con libros publicados,
chofer lechucero sin ninguna papeleta, etc., etc.;
ofrece sus servicios sin pretensiones a burdel
o casa de citas de Lima o del extranjero.


REBUZNO PROPIO


Escribo, canto,clamo y proclamo,
pero aún no suena
mi escuálido quirquincho.

Siembro, podo, barbecho, Siembro,
vuelvo a podar, barbecho
sin descanso, mas no veo
crecer mi verdolaga.

Ando, camino, sudo
la gota gorda hollando
inhóspitos senderos
y siempre estoy reptando a tientas
lejos de mi propio recoveco.

¿Hasta cuándo,
no voy a articularme
mi rebuzno propio?

Hiervo, cocino, aderezo; sirvo
y a la postre cuaja, pero no cuaja
mi propia salsa.

Tiempo ha que machaco y le doy de alma
a esta mollera dura
por saborear deveras mi sandía.

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