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martes, 26 de agosto de 2014

ERNEST HEMINGWAY y su cuento "El viejo en el puente"

Un viejo con gafas de montura de acero y la ropa cubierta de polvo estaba sentado a un lado de la carretera. Había un pontón que cruzaba el río, y lo atravesaban carros, camiones y hombres, mujeres y niños. Los carros tirados por bueyes subían tambaleándose la empinada orilla cuando dejaban el puente, y los soldados ayudaban empujando los radios de las ruedas. Los camiones subían chirriando y se alejaban a toda prisa y los campesinos avanzaban hundiéndose en el polvo hasta los tobillos. Pero el viejo estaba allí sentado sin moverse. Estaba demasiado cansado para continuar.

Mi misión era cruzar el puente, explorar la cabeza de puente que había más allá, y averiguar hasta dónde había avanzado el enemigo. La cumplí y regresé por el puente. Ahora había menos carros y poca gente a pie, y el hombre seguía allí.

-¿De dónde viene? -le pregunté.

-De San Carlos -dijo, y sonrió.

Era su ciudad natal, por lo que le llenó de satisfacción mencionarla, y sonrió.

-Cuidaba de los animales -explicó.

-Oh -dije, sin entenderlo del todo.

-Sí -dijo-, ya ve, me quedé cuidando de los animales. Fui el último que salió de San Carlos.

No tenía pinta de pastor ni de vaquero, y tras observar su ropa negra y cubierta de polvo, su rostro gris cubierto de polvo y sus gafas de montura de acero, dije:

-¿Qué animales eran?

-Animales diversos -dijo negando con la cabeza-. Tuve que dejarlos.

Yo estaba contemplando el puente y el aspecto de paisaje africano del delta del Ebro y me preguntaba cuánto tardaríamos en ver al enemigo, y todo el rato estaba atento por si oía los primeros ruidos que delataran ese misterioso suceso denominado contacto, y el hombre seguía allí sentado.

-¿Qué animales eran? -pregunté.

-En total tres clases de animales -explicó-. Había dos cabras y un gato y cuatro pares de palomos.

-¿Y los ha dejado? -pregunté.

-Sí. Por culpa de la artillería. El capitán me dijo que me fuera por culpa de la artillería.

-¿Y no tiene familia? -pregunté, vigilando el otro extremo del puente, donde los últimos carros bajaban deprisa la pendiente de la orilla.

-No -dijo-. Sólo los animales que le he dicho. Al gato, naturalmente, no le pasará nada. Un gato sabe cuidarse, pero no quiero ni pensar qué va a ser de los otros.

-¿En qué bando está usted? -le pregunté.

-Yo no tengo bando -dijo-. Tengo setenta y seis años. Llevo andados doce kilómetros y creo que ya no puedo seguir.

-Este no es un buen lugar para pararse -dije-. Si puede llegar, hay camiones en el desvío a Tortosa.

-Esperaré un poco -dijo-, y luego seguiré. ¿Adónde van esos camiones?

-A Barcelona -le dije.

-No conozco a nadie en esa dirección -dijo-, pero muchas gracias. Se lo repito, muchas gracias.

Me miró sin expresión, cansado, y a continuación, necesitando compartir su preocupación con alguien, dijo:

-Al gato no le pasará nada, estoy seguro. No hay por qué inquietarse por un gato. Pero a los demás, ¿qué cree que les pasará a los demás?

-Bueno, probablemente tampoco les pasará nada.

-¿De verdad lo cree?

-¿Por qué no? -dije mirando la otra orilla, donde ya no había carretas.

-Pero ¿qué harán cuando empiece el fuego de la artillería, si a mí me dijeron que me fuera por culpa de la artillería?

-¿Dejó abierta la jaula de los palomos? -pregunté.

-Sí.

-Entonces saldrán volando.

-Sí, seguro que saldrán volando. Pero los demás. Más vale no pensar en los demás -dijo.

-Si ya ha descansado, yo si fuera usted me iría -le insistí- . Levántese e intente andar.

-Gracias -dijo, y se puso en pie, avanzó haciendo eses y volvió a sentarse sobre el polvo, dejándose caer.

-Yo lo cuidaba los animales -dijo sin energía, pero ya no hablaba conmigo-. Sólo cuidaba a los animales.


No se podía hacer nada por él. Era Domingo de Pascua y los fascistas avanzaban hacia el Ebro. Era un día gris y las nubes iban bajas, por lo que sus aviones no volaban. Eso, y que los gatos supieran cuidarse solos, era toda la buena suerte que tendría aquel hombre.

SALARRUÉ y su cuento "El cuento del cuento que contaron"

Puesiesque Mulín, Cofia, Chepete y la Culachita se sentaron y dijeron: "Contemos cuentos debajo desta carreta". "Sí", dijeron "contemos". Y entonces Chepete dijo: "Yo sé uno bien arrechito". "Contalo, pué", le dijeron. Y él entonce lo contó y dijo: "Puesiesque un día, ya bien de noche, venía un tren y al yegar a una sombra de un palón, siasustó la máquina y se descarriló sin sentir a quioras, y se jue caminando por un montarral hasta que ya nuguantó, porquiba descalza, y se paró debajo de unos palencos de la montaña. Y los maquinistas dijeron: "¡Dejemos aquí esta papada vieja, que tanto que pesa!" Y la dejaron, y creció el monte con el tiempo. Y un día la hayaron ayí los micos y se encaramaron en ella y pensaron: "¿Qué será?" Y un mico jaló la pita de la campana y ¡talán, glán, glán! sonó. Y salieron virados por los palos y diay regresaron y la golvieron a sonar hasta que ya no les dio miedo. Entonce con unos martiyos se pusieron a sonar la campana y toda la máquina, hasta que le sacaron chispas y se golvió a prender la leña y empezó a calentarse: ¡fruca, fruca, fruca!... Y un mico jaló el pito y ¡pú-pú!, pitó y salió a toda virazón otragüelta, hasta que se les quitó el miedo y se pusieron a meterle leña y leña, pero como la máquina no tenía ya agua, cuando le jalaron la palanca, se tiró corcoviando por un camino y reventó ¡¡pom!! y todos los micos volaron por el aigre y se quedaron prendidos de las colas en las ramas más altas de los palos".
Entonce la Culachita le dijo: "Golvelo a decir". Y Chepete le dijo: "Güeno". Y golvió a comenzar y siacabuche.

SAKI y su cuento "Los intrusos"

En medio de un bosque de abigarrada vegetación, situado en un paraje de los confines orientales de los Cárpatos, cierta noche de invierno se hallaba un hombre en atenta observación y a la escucha, como a la espera de que alguna bestia selvática apareciese en su campo de visión y, más tarde, al alcance de su rifle. Pero la pieza que mantenía tan viva su atención no era de las que figuran en los calendarios de los cazadores legales y autorizados; Ulrich von Gradwitz patrullaba por el tenebroso bosque en busca de un enemigo humano.
Las tierras boscosas de Gradwitz eran de considerable extensión y estaban bien provistas de caza; la estrecha franja de abrupto y frondoso bosque que constituía una de sus lindes no se distinguía por la abundancia de caza que albergaba ni por las monterías que proporcionaba; sin embargo, de todas las posesiones territoriales de su propietario, era la más celosamente guardada. Un famoso pleito, en los días de su abuelo, lo había rescatado de la posesión ilegal de una vecina familia de pequeños terratenientes; la parte desposeída nunca había acatado la sentencia del tribunal y una larga serie de disputas por caza furtiva y escándalos similares habían agriado las relaciones entre las familias durante generaciones.
La rivalidad vecinal se había tornado personal desde que Ulrich se convirtiera en cabeza de familia; si había en el mundo un hombre al que detestaba y deseaba todo mal, ese era Georg Znaeym, el heredero de la querella, infatigable cazador furtivo e invasor de la arbolada frontera. La disensión podía, tal vez, haberse extinguido y haber sido objeto de un acuerdo, de no haber mediado la malquerencia personal de los dos hombres. De muchachos, ambos ansiaban la sangre, el uno del otro. De adultos, cada uno imploraba que la desdicha cayera sobre el otro, y este invierno de flagelante viento Ulrich había reunido a sus monteros para batir el tenebroso bosque, no en busca de presas de cuatro patas sino para mantener la vigilancia sobre los furtivos que, sospechaba, andaban por aquellas tierras fronterizas. Los corzos, que normalmente se refugiaban en las cañadas durante las tormentas de viento, aquella noche pasaban a la carrera como saetas y había movimiento e inquietud entre las criaturas que solían dormir durante las horas de oscuridad. A buen seguro, había algún elemento perturbador en el bosque y Ulrich imaginaba su lugar de procedencia.
Ulrich se alejó en solitario de los ojeadores que había emboscado en la cima del cerro y deambuló por las empinadas pendientes en medio de la silvestre y enmarañada maleza, atisbando entre los troncos de los árboles y acechando entre las agudas tonalidades del viento y el incesante batir de la enramada alguna visión o sonido de los merodeadores. ¡Ah!, si en esta noche procelosa, en este tenebroso y solitario lugar, se encontrara con Georg Znaeym, de hombre a hombre, sin testigos..., éste era el deseo que dominaba todos sus pensamientos. Y al rodear el tronco de una enorme haya se encontró frente a frente con el hombre que buscaba.
Los dos hombres quedaron mirándose durante un prolongado y silencioso intervalo. Ambos tenían un rifle en la mano, ambos tenían odio en su corazón y, sobre todo ello, ambos tenían el homicidio en su mente. El azar los había conducido a la posibilidad de dar rienda suelta a las pasiones de toda una vida. Pero un hombre educado en los códigos de una civilización represiva no encuentra fácilmente el ánimo necesario para disparar contra su vecino a sangre fría y sin pronunciar palabra, a no mediar algún agravio contra su linaje y su honor. Y antes de que los instantes de vacilación dieran paso a la acción, un acto de violencia de la propia Naturaleza se abatió sobre ambos. Un restallante alarido de la tormenta había tenido como respuesta un furioso estallido por encima de sus cabezas y, antes de que pudieran apartarse, la masa de un haya abatida se precipitó sobre ellos. Ulrich von Gradwitz se halló tendido sobre el suelo, con un brazo inmovilizado bajo el peso de su propio cuerpo y el otro casi igualmente inutilizado por una espesa maraña de ramas ahorquilladas en tanto que ambas piernas quedaban atrapadas bajo la masa desplomada. Las fuertes botas de caza preservaron a los pies de quedar destrozados, pero, si bien las fracturas no eran tan serias como podrían haberlo sido, resultaba cuando menos evidente que no podría moverse de su actual posición hasta que no llegara alguien a rescatarlo. Las ramas habían azotado la piel de su rostro y había tenido que apartar con el movimiento de los párpados algunas gotas de sangre de sus pestañas antes de estar en condiciones de tener una visión general del desastre. A su lado, tan cerca que en circunstancias normales hubiera podido tocarlo, yacía Georg Znaeym, vivo y forcejeando pero evidentemente tan atrapado como él. Todo en derredor suyo era un nutrido naufragio de ramajes y astillas.
El alivio de estar vivo y la exasperación causada por la forzada cautividad hicieron brotar una extraña mezcla de piadosos votos de gratitud y vehementes imprecaciones en los labios de Ulrich.
Georg, medio ciego por la sangre que corría por sus ojos, detuvo por un instante su forcejeo para escuchar y emitió luego una breve e insidiosa risita.
-Así que no estás muerto, como debieras; pero, en cualquier caso, estás atrapado -exclamó-, bien atrapado. Vaya, esto sí que tiene gracia. Ulrich von Gradwitz cogido en la trampa en el bosque robado. ¡Te ha alcanzado la verdadera justicia!
Y volvió a reír, burlona y ferozmente.
-Estoy atrapado en mi propio bosque -replicó Ulrich-. Cuando mis hombres vengan a rescatarnos quizás preferirás estar en el cepo que no atrapado en flagrante furtivismo en las tierras de tu vecino, ¡afrentado te veas!
Georg guardó silencio unos instantes; luego dijo quedamente:
-¿Estás seguro de que tus hombres encontrarán algo que rescatar? Yo también tengo hombres en el bosque esta noche, siguiéndome de cerca, y llegarán aquí los primeros a liberarnos. Cuando me hayan sacado de debajo de estas malditas ramas no será necesaria demasiada torpeza por su parte para hacer rodar este enorme tronco justamente sobre ti. Tus hombres te encontrarán muerto bajo un haya caída. Por pura fórmula, enviaré mi condolencia a tu familia.
-Es una valiosa sugerencia -replicó Ulrich con fiereza-. Mis hombres tienen orden de seguirme en el plazo de diez minutos, de los que han debido transcurrir siete, y me sacarán de aquí... Recordaré tu sugerencia. Sólo que, como tú habrás hallado la muerte cazando furtivamente en mis tierras, no creo que pueda, sinceramente, enviar ningún mensaje de condolencia a tu familia.
-Bueno -refunfuñó Georg-, bueno. Éste es un duelo a muerte entre tú y yo y nuestros monteros, sin malditos intrusos que se interpongan entre nosotros. ¡Así te mueras y te veas condenado, Ulrich von Gradwitz!
-Lo mismo te deseo, Georg Znaeym, saqueador, cazador furtivo.
Los dos hombres hablaban con el desabrimiento de hallarse ante una posible derrota, ya que ambos sabían que pasaría mucho tiempo antes de que sus hombres se lanzasen en su búsqueda y dieran con ellos: era una pura cuestión de suerte cuál de las dos partidas llegaría la primera al lugar de la escena.
Para entonces, los dos habían abandonado su inútil forcejeo por liberarse de la masa arbórea que les atenazaba; Ulrich limitó su empeño al esfuerzo por dejar parcialmente libre un brazo lo bastante cerca del bolsillo exterior de su capote como para sacar su petaca de vino. Incluso después que hubo realizado esa operación transcurrió aún largo tiempo hasta que pudo desenroscar el tapón y trasegar algo del líquido a su garganta. ¡Pero se lo antojó un sorbo caído de los cielos! Estaban en pleno invierno, aunque había caído poca nieve, gracias a lo cual los cautivos sufrían los rigores del frío menos de lo que cabría esperar para aquella época del año; no obstante, el vino resultó cálido y vivificante para su maltrecha humanidad; echó luego una mirada de soslayo con algo así como un latido de piedad hacia donde su enemigo yacía tratando de impedir que sus quejidos de dolor y extenuación traspasaran el umbral de sus labios.
-¿Podrías hacerte con el frasco si te lo lanzo? -preguntó Ulrich de pronto-. Contiene buen vino y hay que tratar de aguantar lo mejor posible. Bebamos, incluso a pesar de que uno de los dos muera esta noche.
-No, apenas puedo ver; tengo mucha sangre apelmazada encima de los ojos -dijo Georg-; y, en cualquier caso, no bebo vino con un enemigo.
Ulrich permaneció en silencio algunos minutos, escuchando el fatigoso aullido del viento. En su cerebro, lentamente, iba surgiendo y agrandándose una idea que ganaba en pujanza cada vez que miraba de soslayo al hombre que luchaba tan ceñudamente contra el dolor y la fatiga. En medio del dolor y la lasitud que el propio Ulrich sentía, el feroz odio de antaño parecía ir apagándose.
-Vecino -dijo al poco-, haz como te plazca si tus hombres llegan primero. El trato era justo. Por lo que a mí respecta he cambiado de opinión. Si mis hombres llegan antes será a ti a quien primero socorrerán, como huésped mío. Nos hemos peleado como demonios toda nuestra vida por esta estúpida franja de bosque, donde los árboles ni siquiera resisten en pie una ráfaga de viento. Tendido aquí esta noche, pensando, he llegado a la conclusión de que hemos sido unos necios; hay cosas mejores en la vida que ganar una disputa sobre linderos. Vecino, si me ayudas a enterrar nuestra vieja querella, yo... yo te rogaré que seas mi amigo.
Georg Znaeym permaneció en silencio tanto tiempo que Ulrich pensó que acaso había sucumbido al dolor de sus heridas. Al fin, habló lenta y entrecortadamente.
-Qué pasmados se iban a quedar todos y cuánta comidilla habría en toda la región si nos vieran llegar cabalgando juntos a la plaza del mercado. No hay ser viviente que haya visto a un Znaeym y a un Von Gradwitz hablándose amistosamente. Y qué paz reinaría entre las gentes de los bosques si pusiéramos fin a nuestro pleito esta noche. Y si decidimos hacer las paces entre los nuestros no hay nadie que interfiera, no hay intrusos ajenos... Tú vendrías a pasar la noche de San Silvestre bajo mi techo y yo asistiría al festín en algún día señalado a tu castillo... No volvería a disparar un solo tiro en tus tierras excepto cuando me invitaras y tú vendrías a cazar conmigo allá en los marjales, siempre llenos de patos y otras aves. En toda la comarca no hay quien pueda impedirnos, si nosotros lo deseamos, hacer las paces. Nunca pensé que pudiera ambicionar otra cosa que odiarte, en toda mi vida, pero creo que yo también he cambiado de opinión sobre el particular en esta última media hora. Y me ofreciste tu petaca de vino... Ulrich von Gradwitz, seré tu amigo.
Durante un rato los dos hombres permanecieron en silencio, dando vueltas en la cabeza a las maravillosas transformaciones que llevaría consigo esta dramática reconciliación. Yacían en medio de aquel bosque frío y tenebroso, con el viento desgarrándose en rachas espasmódicas por entre las desnudas ramas y silbando en torno a los troncos de los árboles, esperando la ayuda que traería, ahora, rescate y socorro para ambos. Y cada uno de ellos musitaba una íntima oración para que fueran sus hombres los primeros en llegar, de modo que cada uno pudiera ser el primero en mostrar su deferente atención al enemigo que acababa de convertirse en amigo.
Al cabo, cuando el viento amainó por un momento, Ulrich rompió el silencio.
-Vamos a gritar pidiendo ayuda -dijo-. Con esta calma nuestras voces pueden llegar lejos.
-No irán muy lejos entre los troncos y la maleza -dijo Georg-, pero podemos intentarlo. A un tiempo, pues.
Ambos elevaron sus voces en un prolongado grito de caza.
-Otra vez a un tiempo -dijo Ulrich unos minutos más tarde, después de escuchar en vano a la espera de una voz de réplica.
-Creo que esta vez oigo algo -dijo Ulrich.
-Yo no oigo más que este inmundo viento -dijo Georg roncamente. Hubo un nuevo silencio de varios minutos y luego Ulrich emitió un grito de alegría.
-Alcanzo a ver unas formas que se acercan por el bosque. Van siguiendo el camino por el que descendí la ladera.
Los dos hombres alzaron sus voces con todas las fuerzas que fueron capaces de reunir.
-¡Nos oyen! Se han parado. Ahora nos ven. Bajan corriendo por la ladera hacia nosotros -exclamó Ulrich.
-¿Cuántos son? -preguntó Georg.
-No lo distingo bien -dijo Ulrich-. Nueve o diez.
-Entonces son los tuyos -dijo Georg-. Yo sólo tenía conmigo siete.
-Vienen a toda velocidad que les es posible, bravos muchachos -dijo Ulrich jubilosamente.
-¿Son tus hombres? -preguntó Georg-. ¿Son tus hombres? -repitió con impaciencia al no recibir respuesta de Ulrich.
-No -dijo Ulrich con una risotada, la risotada gárrula y estridente de un hombre desencajado a causa de un tremebundo pavor.
-¿Quiénes son? -preguntó Georg rápidamente, haciendo un esfuerzo por ver lo que el otro de buena gana hubiera deseado no haber visto.

-Lobos.

CONSTANTINO CAVAFIS y su poema “El plazo de Nerón”

EL PLAZO DE NERÓN

No se inquietó Nerón cuando escuchó
del délfico adivino aquel oráculo.
«Los setenta y tres años témelos».
Quedaba tiempo aún para gozar.
Pues tiene treinta años, y es bien largo
el plazo que le ha concedido el dios
para ocuparse ya en futuros cuidos.

Ahora a Roma volverá un tanto fatigado,
pero tan felizmente fatigado de este viaje,
que ha sido todo días de placer
por teatros, por jardines, por gimnasios...
las noches de las ciudades de Acaya...
Ay, de cuerpos desnudos el placer, ay, sobre todo...

Así Nerón. Y ya en Hispania, Galba
reúne y ejercita sus tropas a escondidas,
el viejo de setenta y tres años.

NICANOR PARRA Y Y SU POEMA “Agnus Dei”

AGNUS DEI

Horizonte de tierra
Astros de tierra
Lágrimas y sollozos reprimidos
Boca que escupe tierra
Dientes blandos
Cuerpo que no es más que un saco de tierra
Tierra con tierra -tierra con lombrices.
Alma inmortal-espíritu de tierra.

Cordero de dios que lavas los pecados del mundo
Dime cuántas manzanas hay en el paraíso terrenal.
Cordero de dios que lavas los pecados del mundo
Hazme el favor de decirme la hora.

Cordero de dios que lavas los pecados del mundo
Dame tu lana para hacerme un sweater.

Cordero de dios que lavas los pecados del mundo
Déjanos fornicar tranquilamente:
No te inmiscuyas en ese momento sagrado.

lunes, 25 de agosto de 2014

MARILYN DORIA GUZMÁN, BAILARINA DE LA DANZA CLASICA CHINA



Marilyn Doria Guzmán y los poetas

     Marilyn Doria Guzmán, la hermosa bailarina de danza clásica China, se presentó el día jueves 21 de agosto de 2014 en el programa literario “Jueves de Poesía y Narrativa” de la Cámara Popular de Libreros de Amazonas (Feria del Libro de Amazonas)

     La esbelta bailarina de danza clásica China impresionó con su elástica figura al bailar la canción “La brillantez de la dinastía Tang”. También declamó un poema dedicada al emperador Tainsong. Marilyn Doria Guzmán es una artista excepcional que está abocada a difundir la danza clásica China.

                                               Rafael Alvarado Castillo


Lima, 24 de agosto de 2014.

JUEVES DE POESÍA Y NARRATIVA. 28 DE AGOSTO DE 2014

     CÁMARA  POPULAR DE  LIBREROS “AMAZONAS”
36 AÑOS AL SERVICIO DE LA CULTURA Y EL ARTE
                                         
Programa literario
“Jueves de poesía y narrativa”
    28 de agosto - 2014   5.00 pm
Sala de lectura “Mario Vargas Llosa” Jr. Amazonas 401- Lima

Presenta a:
*José Pablo Quevedo (Alemania)

*Lenin Solano (Francia)

*Alex Castillo (Estados Unidos)

*Victor Bradio

Dirección:
Rafael Alvarado Castillo
“Jueves de Poesía y Narrativa”

rafaelalvaradoac@hotmail.com

RAÚL GÁLVEZ CUÉLLAR Y SU POEMA “LA PALABRA”

LA PALABRA

Anterior a la luz,
divina,
eterna.

Nada más hermoso
para defenderme
de la muerte.

Para gritar,
en nombre de todos los hombres:

¡Cuánto la quise y todavía la quiero!

ENRICO DÍAZ BERNUY Y SU POEMA “EL OLVIDO”

EL OLVIDO

La lunación estaba instalada…

Las lluvias con sus atuendos

Azotaban a desnudarlo todo.

Sobre la estancia

Que estaba sin márgenes

Derramándose lentamente como las

manecillas del tiempo

Con ese petróleo copando el lago

Con cierta embriaguez y con delirio de una

decisión.

Cargando una marea oscura pero pura

La misma como el ferviente deseo que


El olvido.

JORGE SALDAÑA DEL ÁGUILA Y SU LIBRO “LA VOZ DE SU PLUMA”

El escritor Rafael Alvarado  presentando el poemario
   El poemario “La voz de mi pluma” de Jorge Saldaña Del Águila y Mirha Guiop, su señora esposa, nos ofrece una temática variada: el amor profundo al majestuoso mundo de la selva, los problemas sociales y el amor hacia sus seres queridos, entre otros.
     El lenguaje que utiliza con suma sutileza el joven vate Saldaña se caracteriza por su sencillez, pero sin dejar de ser poesía. Las palabras fluyen musicalmente y relampaguean  en el universo poético con una voz propia del autor. El lenguaje  que emplea el poeta  para escribir su obra  no está revestida de adornos  retóricos destellantes al estilo gongorista. La poesía de Saldaña logra atrapar al lector por su frescura primaveral, por su sencillez exquisita que adquiere vida vigorosa y también por la manera tan hermosa de expresar sus sentimientos que guarda en su alma enamorada de la vida y del amor.
     El poeta Saldaña está atado a la métrica tradicional en su obra poética, pero logra liberarse de ella hasta encontrar su plena libertad como creador con el versolibrismo.
     Los recursos literarios (la metáfora, el símil, la metonimia, la imagen, la prosopopeya, el animismo, entre otros) no abundan en la obra de Jorge Saldaña; pero cuando aparecen son como luces deslumbrantes que brillan como estrellas.
     El poemario “La voz de mi pluma” está estructurada en tres secciones: la primera sección “Nuestra relación con la naturaleza” contiene un ramillete de poemas que se centra en el corazón de la selva peruana; la segunda sección “La vida con sentido” que toca los problemas sociales y la tercera “Identidad con lo nuestro”, que es un canto a la vida y al amor y así como también a la patria.
     “La voz de mi pluma” es el primer libro de poesía de Jorge Saldaña Del Águila. Con su libro bajo el brazo empieza a transitar por el espinoso camino de la poesía con pasos seguros. El poeta Saldaña es dueño de una rica expresividad poética y tiene un gran futuro en el campo de la poesía. Felicitaciones.
                                                 Rafael Alvarado Castillo

Lima, 23 de agosto de 2014

JORGE SALDAÑA DEL ÁGUILA , en "Jueves de Poesía y Narrativa". 21 de agosto de 2014


     El 21 de agosto de 2014, se presentó el poemario “La voz de mi pluma” del joven poeta Jorge Saldaña Del Águila, en el programa literario “Jueves de Poesía y Narrativa” de la Cámara Popular de Libreros (Feria del Libro de Amazonas). El libro lo presentó el escritor Rafael Alvarado Castillo, quien resaltó las cualidades literarias del poeta Saldaña.
     En el gran  recital poético participaron los poetas: Juan Milla Jara con su poema “Pachacamac”, Óscar Rojas Montoya, Enrico Díaz, Rodolfo Moreno,  Lillian Angélica García Pino declamó el poema “Regreso y huida”, María Aminta Henrich Nonone recitó el poema “Los heraldos negros”, Ana María Intilli y  Víctor José La Chira Acevedo.
     También participó la señorita Marilyn Doria Guzmán, bailarina de la Danza Clásica China que bailó “La brillantez de la Dinastía Tang”  y declamó  el poema dedicada al emperador Tainsong.
                                   Rafael Alvarado Castillo

Lima, 23 de agosto de 2014.

lunes, 11 de agosto de 2014

ALFONSO MARTÍNEZ RUFFONES, presentará su novela en "Jueves de Poesía y Narrativa", 14 de agosto 2014

      La novela “La historia triste de Ruperto Huaracha” del escritor Alfonso Martínez Rufones se presentará el 14 de agosto, a las 5.00 pm., en el programa literario “Jueves de Poesía y  Narrativa” de la Cámara Popular de Libreros (Feria del Libro de Amazonas). La presentación de la novela estará a cargo del poeta y escritor Jorge Luis Roncal.

     Alfonso Martínez Rufones es un gran narrador y así como también un periodista que ha trabajado en varios diarios limeños: “La crónica”, “El Nacional” y “El Peruano” y en las revistas: “Oiga”, “Sí” y “Quinto Poder”.
                                       
                                               Rafael Alvarado Castillo

Lima, 10 de agosto de 2014.
 

WALTER LINGÁN, en "Jueves de Poesía y Narrativa", 07 de agosto de 2014

El escritor Walter Lingán 

     El 7 de agosto se presentó la novela “Koko Shijam, el libro andante del Marañón”  del escritor Walter Lingán en el programa literario “Jueves de Poesía y Narrativa” de la Cámara Popular de Libreros (Feria de Libros de Amazonas)
     La presentación de la novela de Walter Lingán estuvo a cargo del poeta y escritor Jorge Luis Roncal.
     Walter Lingán nació en San Miguel de Pallasca (Cajamarca) Estudió la educación secundaria en el colegio Pedro A. Labarthe de La Victoria y posteriormente ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Años después viajó a Alemania donde estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Colonia, pero sin abandonar la literatura. Colabora  con la revista alemana  “ILA” (Boon) y coordina la realización mensual de la Tertulia Literaria La Ambulante. Tiene una fecunda producción narrativa: “Por un puñadito de sal”, novela, Lima, 1993; “El lado oscuro  de Magdalena”, novela, Trujillo, 1996; “Koko Shijam, el libro andante del Marañón”, novela, 2014;  “Los tocadores de la pocaelisis”, cuentos, España, 1999;  “La danza de la viuda negra”, Lima, 2001 y 2008; “Oigo bajo tu pie el humo de la locomotora”, Bonn, Alemania, 2005; “La ingeniosa muerte de Malena”, cuentos, Lima, 2009. Walter Lingán es un escritor que se ha ganado un espacio en la literatura peruana contemporánea.
                                           Rafael Alvarado  Castillo
Lima, 8 de agosto de 2014

ORLANDO ORDÓÑEZ SANTOS, en Jueves de Poesía y Narrativa", 07 agosto de 2014

  
El poeta Orlando Ordóñez Santos

     El poeta Orlando Ordóñez Santos se presentó el 7 de agosto en el programa literario “Jueves de Poesía y Narrativa” de la Cámara Popular de Libreros (Feria de Libros de “Amazonas”).  En dicho evento literario,  el poeta Ordóñez presentó los folletos “Arte poética” que viene publicando  durante 16 años ininterrupidamente.  Es una labor encomiable que viene desarrollando el hombre de las Letras en beneficio de la poesía peruana. ¡Felicitaciones poeta Orlando Ordóñez Santos!
     Orlando Ordóñez Santos, nació La Florida-Muqui, Jauja, Junín. Estudió en la G.U.E. “San José” (Jauja)  y “San Román” (Tarma). Estudió en la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle” - La Cantuta. Ejerció la docencia. Autor de las siguientes plaquetas: “Arte Poética” (Año XVI), “Junco Heráldico” (Año XI), “Nauta de papel” (Año VIII).

    También se llevó a cabo el “Recital de Poesía” con la participación de los poetas Ana María Inti, Juan Milla Jara, Esperanza Chilca, Isaac Soto Gamarra, Jorge Saldaña Del Águila y Óscar Rojas Montoya. El declamador nacional Jaime Núñez del Arco impuso magisterialmente su voz vigorosa y melodiosa al declamar el poema “Los motivos del lobo” del poeta nicaragüense Rubén Darío.

                                                                  Rafael Alvarado Castillo


Lima, 8 de agosto de 2014.
El poeta Orlando Ordóñez Santos y sus amigos

RAFAEL ALVARADO CASTILLO, EN "Los Viernes Literarios", 08 agosto de 2014

     El poeta Rafael Alvarado Castillo se presentó en los “Viernes Literarios” N° 1012, el 08 de agosto para leer sus poemas de sus poemarios “El amor se escribe con el corazón” y “Confesiones del lobo”. También participaron los poetas Rodolfo Moreno,  Orlando Ordóñez Santos, Llamil Vásquez.

     El histórico programa “Los Viernes Literarios” lo dirige el poeta, escritor, dramaturgo y sociólogo Juan Benavente. “Los Viernes Literarios” fue fundado e inaugurado el 18 de enero de  1991, en la Asociación Nacional de Escritores y Artistas”, A.N.E.A. en Lima. Son 23 años que viene promocionando  a los poetas y escritores del Perú.


Lima, 10 de agosto de 2014.

martes, 5 de agosto de 2014

JUAN BENAVENTE Y EL NÚMERO 1000 DE LOS VIERNES LITERARIOS

     El 31 de julio de 2014, el poeta y escritor Rafael Alvarado Castillo, a nombre  de “Jueves de Poesía y Narrativa” entregó una hermosa fotografía enmarcada de “La celebración del número 1000 de los Viernes Literarios”. El evento se celebró en la Cámara Popular de Libreros de Amazonas” donde se rindió  Homenaje al poeta Miguel Ángel Guzmán Dávila.
    Juan Benavente, poeta, escritor y dramaturgo, es el director y fundador del histórico “Los viernes Literarios” que viene promoviendo a los poetas, cuentistas, novelistas, dramaturgos, ensayistas y críticos literarios del Perú y del extranjero durante 23 años. Los Viernes Literarios fue fundado en Lima, el 18 de enero de 1991.
    ¡Felicitaciones a Juan Benavente por su gran labor cultural en beneficio de la literatura!
                                                       Rafael Alvarado Castillo.

Lima,2 de agosto de 2014.

lunes, 4 de agosto de 2014

NELSON RAMÍREZ VÁSQUEZ-CAICEDO, POETA PERUANO

Poeta peruano radica  actualmente en los Estados Unidos. Amigo de los poetas de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas (ANEA) de la década del ochenta.

ZAPATOS DE CAMINO

Tierra compartida en el descanso
o
Tierra eternamente alimenticia
Así también,
El gusano del mango es fruta;
El hombre en el mundo es tierra
o

pasos que se entierran…

MIGUEL ÁNGEL GUZMÁN DÁVILA Y EL HOMENAJE QUE LE RINDIERON...

El poeta Jorge Ita Gómez  disertando sobre Miguel Ángel Guzmán
     El 31 de julio de 2014, se rindió el homenaje póstumo al poeta Miguel Ángel Guzmán Dávila en el programa literario “Jueves de Poesía y Narrativa” de la Cámara Popular de Libreros de Amazonas (Feria de Libros de Amazonas).
     El poeta y periodista Jorge Ita Gómez disertó sobre el vate  homenajeado Miguel Ángel Guzmán resaltando sus cualidades personales y poéticas. Ita Gómez es un hombre de letras que viene trajinando intensamente en el campo de la poesía. Es dueño de una fructífera producción literaria: “El amor visto a través del vino”, 1989; “Reino de este mundo”, 1990; “Ansianhelante”, 1998; “Poemas cifrados en algodón con sangre”, 2002; “Alianza franco- peruana en versos & otros poemas”, 2002; “El ojo de la aguja – Poesía en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega” 1962-2002, (2002) y “El Callao en la literatura peruana, 2007.
     El poeta, escritor, dramaturgo, sociólogo y promotor cultural Juan Benavente disertó sobre “La poesía  de Miguel Ángel Guzmán”. La poeta y periodista María del Carmen Ulloa Campoverde también habló sobre el vate Guzmán. En el recital poético participaron los poetas Nicolás Gonzales, Esperanza Chilca, Óscar Rojas, Rodolfo Moreno, Humberto Lozano Torres, Víctor Bradio y  entre otros.
     El homenajeado poeta Miguel Ángel Guzmán Dávila (1968-2014) ejerció la docencia universitaria y el periodismo cultural. Estudió Educación en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega e integró el Movimiento Poético “Neón”. El poeta publicó los poemarios: “Collage de un adiós”, 1990; “Construcción de transparencias, 2002; “Lenta claridad de tempestad en calma”, 2002 y también la antología poética “La poesía Peruana Contemporánea”.
                                       Rafael Alvarado Castillo
Lima, 2 de agosto de 2014.