viernes, 12 de octubre de 2012

JOSÉ MARÍA EGUREN Y SUS POEMAS

LOS POEMAS DE JOSÉ MARÍA EGUREN

LA NIÑA DE LA LÁMPARA AZUL

En en la pasadizo nebuloso
cual mágico sueño de Estambul
su perfil presenta destelloso
la niña de la lámpara azul.

Ágil y risueña se insinúa
y su llama seductora brilla
tiembla en su cabello la garúa
de la playa de la maravilla.

Con voz infantil y melodiosa
con fresca aroma de abedul
habla de una vida milagrosa
la niña de la lámpara azul.

Con cálidos ojos de hermosura
y besos    de amor matutino
me ofrece la bella criatura
un mágico y celeste camino.

De encantación  de un derroche 
hiende leda, vaporoso tul
y me guía a través de la noche
la niña de la lámpara azu.

LOS REYES ROJOS

Desde la urora
combaten dos reyes rojos,
con lanza de oro.

Por verde bosque
y en los purpúreos cerros
vibra su seño.

Falcones reyes
batallan en lejanías
de oro azulinas.

 la luz cadmio,
airadas se van pequeñas
sus formas negras.

Viene la noche
y firmes combaten foscos
los reyes rojos.
EL DIOS CANSADO
Plomizo caminando
y con la barga verde,
el ritmo pierde
el dios cansado.
Y va con tristes ojos
por los desiertos rojos,
de los beduinos
y peregrinos.
Sigues por las obscuras
y ciegas capitales
de negros males
y desventuras.
Reinante el día estuoso,
camina sin reposo
tras los inventos
y pensamientos.
Continúa ignorado
por la región atea;
y nada crea
el dios cansado.
LA ORACIÓN DE LA COMETA

Sube, sube
la  cometa
por la lírica nube
de la emoción secreta.

Con la mora
celestía
piensa  feliz canora,
en la luz melodía.

Bayadera
azul flava,
en danza maronera
goza de verse esclava.

Con matices y borrones
va cantando felices
supersticiones.

lunes, 8 de octubre de 2012

ANTONIO CISNEROS, NO HA MUERTO...


     "¡Antonio Cisneros, no ha muerto, vive en los corazones de los hombres que leen su poesía!". Todos los peruanos debemos valorizar su gran hermosa obra poética que nos ha dejado el inmortal vate peruano. Él fue un incansable obrero de la palabra que supo trabajar con el perfil bajo, sin buscar que su nombre brillara en los medios de comunicación masiva. Él no necesitó la publicidad para ser grande como  César  Vallejo, Pablo Neruda, T.S. Elliot. Su obra poética es el mejor testimonio de su incomensurable grandeza artística y humana.
     Lo conocí en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lo frecuenté y nos hicimos  amigos porque la poesía nos unió. Conversábamos mucho  de poesía y también de política. Su voz se ponía melancólica cuando  me decía que no se valoraba el trabajo de los poetas en el Perú y, eso le causaba mucho dolor en su corazón de poeta. Era un hombre muy sensible y sufría mucho por los problemas sociales que vivía el país: el desempleo, el hambre y la violencia. Él siempre solía contar una anécdota personal en las tertulias literarias y en las conferencias magistrales que hacía sobre literatura: "Un día fui a una reunión social muy importante y los invitados querían saber quién era quién y a qué se dedicaban. Entonces comenzaron a presentarse uno a uno diciendo su nombre y apellidos y cuando decía uno de ellos que era médico, todos los invitados le felicitaban y aplaudían; otro decía que era abogado, general, empresario, notario público; y los aplausos y felicitaciones se hacían escuchar en todo el salón. Cuando me tocó mi turno me presenté diciendo mi nombre y apellidos: pero uno de los invitados me preguntó a boca de jarro qué profesión ejercía y yo respondí "Soy poeta". El hombre  volvió a preguntarme "¿Pero qué haces?". El vate nos daba a entender con esta anécdota que las personas piensan que ser poeta en el Perú es el oficio más denigrante que existe y esa realidad le afectaba mucho. Jorge Luis Borges decía que cualquiera es periodista, médico o abogado; pero cualquiera no es poeta. Para Borges, el poeta es el que habla con el lenguaje de los dioses del Olimpo.
     La producción poética de Cisneros es fecunda y ha enriquecido la literatura peruana e hispanoamericana: "Desierto", 1961; "David", 1962; "Comentarios reales", 1964; "Canto ceremonial contra un oso hormiguero", 1968; "Agua que has de beber", 1971; "Como higuera en un campo de golf", 1972; "El libro de Dios y de los húngaros", 1978; "Crónicas del Niño Jesús de Chilca", 1981; "Monólogo de la casta Susana y otros poemas", 1986; "Por la noche los gatos", 1988; "Las inmensas preguntas", 1992; "Poesía reunida", 1996; "Como un carbón prendido entre la laboriosa", 2007; "Un crucero a las islas Galápagos", 2007; "A cada quien su animal", 2008; "El caballo sin libertador", 2009.
     La trayectoria literaria de Antonio Cisneros fue intensa y laboriosa. En su haber tiene varios premios nacionales e internacionales: Premio Nacional de Poesía, Perú, 1965; Premio de Poesía, "Casa de las Américas", Cuba, 1968; Premio de Poesía, "Rubén Darío", 1980; Premio de Poesía "Gabriela Mistral", 2000 y Premio Iberoamericano de Poesía "Pablo Neruda", Chile, 2010. 
     Antonio Cisneros, el gigante de la poesía peruana e hispanoamerica, nos dejó para siempre el 6 de octubre del 2012. El escritor Fernando Ampuero ha escrito con certeza "Con él se va la intensidad y la  locura de los  años sesenta, plena de imágenes e ironías: con él se va una clara e inimitable manera de escribir poesía".
                                                                                                     
                                                                                    (Rafael Alvarado Castillo)    

ANTONIO CISNEROS Y SUS POEMAS INMORTALES

  LA POÉTICA DE ANTONIO CISNEROS

    Antonio Cisneros, uno de los más grandes poetas peruanos, ha fallecido recientemente;  pero ha dejado sus poemas que son inmortales y me he dignado escoger algunos de sus poemas  para difundirlos por este medio.

PARACAS

Desde temprano,
crece el agua entre la roja espalda
de unas conchas

y gaviotas de quebradizos dedos
mastican el muy muy de la marea

hasta quedar hinchadas como botes
tendidos junto al sol.

Sólo trapos
y cráneos de los muertos, nos anuncian

que bajo estas arenas
sembraron en  manada a nuestros padres-

HÉROES DE NUESTROS DÍAS
                              (Javier Heraud)

Tener un héroe entre la casa,
es como si una noche
por buscar nuestros zapatos bajo el lecho
tocásemos un cuerpo limpio y fuerte, con el cabello
recién cortado. Acostumbrarnos a su presencia
es molesto al principio, pero el resto
de los días nos da sombra, y sólo puede
entristecernos no haber fortalecido
nuestros brazos a tiempo, ni saber
dónde  ensayaba sus  amables canciones.

MI HERMANO

En verdad, mi padre no lo tenía en su reino: ni en pelea
de perros lo quería.
No recuerdo por qué, pero decía que era blanco y picante
como el alma de la malagua.
Y cuando las semanas de la pesca y todos los muchachos
entraban a la cala
mi hermano maldecía (el sol no era un ojito de cazón).
Borracho, sin mujer ni compañero, tendido en su caballo
más reseco que un palo.
Tiempo ya que ignoraba de las aguas y el brillo de los 
peces.
Sólo el mal brillo de una botella rota entre la arena.
Pobre,  mi hermano, hecho una uva andaba y sin memoria.
Todo en su corazón era pereza. Ni era oficio la tierra
ni era el mar.
Como lagarto comía en nido ajeno.
Fruto malo de la Hermandad del Niño, muerto insepulto
que ninguno lloraba.
Hasta que nos maldijo y se largó.
Después contó Juan Celis que hacía contrabando calero
y robaba gallinas.
Trabaja por su cuenta.
Sabrá Dios si era cierto pero una mala tarde Punta Negra
se llenó de patillos y vimos un lanchón
y una botella verde de Pomalca y un alma en pena sin
cuerpo que  velar.
Mi padre tomó un lamparín y se sentó en las rocas y
esperó.

Café en Martirok Utja
                  (...Frigyes Todero)

Hay una lámpara floreada sobre el 
piano
y una estufa de fierro.
Bebes vino  junto a la única ventana:
un autobús azul y plata cada cinco 
minutos.
Pides el cenicero a la muchacha
(alta flor de los campos ven a mí).
La luz del otoño es en tu vaso
un reino de pájaros dorados.

Pero pronto anochece.
Los autobuses no son  azul y plata,
el cenicero es una rata muerta,
el vaso está vacío.
La muchacha partió cuando
encendieron
la lámpara floreada y tú mirabas
la lámpara floreada.

Puedes pedir otra jarra de vino,
pero esta noche
no  esperes a los dioses en tu mesa.

UN PERRO NEGRO

Un perro. Un prado.
Un perro negro sobre un gran prado verde.

¿Es posible que en  un país como éste, aún exista un perro
negro sobre un gran prado verde?
Un perro negro ni grande ni pequeño ni peludo ni pelado
ni manso ni feroz.

Un perro negro común y corriente sobre un prado ordinario
Un perro. Un prado.

En este país un perro negro sobre un gran prado verde
es cosa de maravilla y de rencor.

A Cristo en el matadero

Cuando hablaste
del amor y repartías
la paz y los pescados,
se acercaban para amarte, Señor
amable y sabio.

Un buen día aburridos
de milagros,
hartos de caminatas,
decidieron
cambiar tu cabellera
y tus sandalias
por unos cuantos reales.

Lleno de clavos
tu cuerpo, fue enterrado
junto al vientre
de las ratas.

Tus palabras
se hicieron estropajos,
tambores pellejudos
que anuncian
negocios y matanzas.

"NOS HAN DADO LA TIERRA", Cuento completo de Juan Rulfo.


NOS HAN DADO LA TIERRA

    Después de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de árbol ni una semilla de árbol ni una raíz de nada, se oye el ladrar de los perros.
     Uno ha creído a veces, en medio de este camino sin orillas, que nada habría después; que no se podría encontrar nada al otro lado, al final de esta llanura rajada de grietas y de arroyos secos. Pero si, hay algo. Hay un pueblo. Se oyen que ladran los perros y se siente en el aire el olor del humo, y se saborea ese olor de la gente como si fuera una  esperanza.   
     Pero el pueblo está todavía muy allá. Es el viento el que lo acerca. 
    Hemos venido caminando desde el amanecer. Ahorita son algo así como las cuatro de la tarde. Alguien se asoma al cielo, estira los ojos hacia donde está colgado el sol y dice:
     -Son como las cuatro de la tarde.
   Este alguien es Melitón. Junto con él vamos Faustino, Esteban y yo. Somos cuatro.  Yo los cuento: dos adelante, otros dos atrás. Miro más atrás y no veo a  nadie. Entonces me digo. Entonces me digo: "Somos cuatro". Hace rato. como a eso de las once, éramos veintitantos; pero puñito a puñito  se han ido desperdigando hasta quedar nada más este nudo que somos nosotros.
     Faustino dice:
     -Pueda que llueva.
   Todos levantamos la cara y miramos una nube negra y pesada que pasa por nuestras cabezas. Y pensamos: "Puede que sí".
   No decimos lo que pensamos. Hace ya tiempo  que se nos acabaron las ganas de hablar. Se nos acabaron con el calor. Uno platicaría muy a gusto en otra parte, pero aquí cuesta traba. Uno platica aquí y las palabras se calientan en la boca con el calor de afuera, y se le resecan a uno en la lengua hasta que acaban con el resuello. 
  Aquí así son las cosas. Por eso a nadie se le da por platicar.
  Cae una gota de agua, grande, gorda, haciendo un agujero en la tierra y dejando una plasta como la de un salivazo. Cae sola. Nosotros esperamos a que sigan cayendo más y las buscamos con los ojos. Pero no hay ninguna más. No llueve. Ahora  si se mira el cielo se ve  a la nube aguacera corriéndose lejos a toda prisa. El viento que viene del pueblo se le arrima empujándola contra las sombras azules de los cerros. Y a la gota caída por equivocación se la come la tierra y la desaparece en su sed.
   ¿Quién diablos haría este llano tan grande? ¿Para qué sirve, eh? 
    Hemos vuelto a caminar, nos habíamos detenido para ver llover. No llovió. Ahora volvemos a caminar. Y a mí se me ocurre que hemos caminado más de los que llevamos andando. Se me ocurre eso. De haber llovido quizá se me ocurrieran otras cosas. Con todo, yo sé que desde que yo era muchacho, no vi llover nunca sobre el llano, lo que se llama llover.
  No, el llano no es cosa que sirva. No hay conejos ni pájaros. No hay nada. A no ser unos cuantos huizaches trespeleques y una que otra  manchita de zacate con las hojas enroscadas, a no ser eso, no hay nada. 
    Y  por aquí vamos nosotros. Los cuatro a pie, Antes andábamos a caballo y traíamos terciada una carabina.
     Yo siempre he pensado que en eso de quitarnos la carabina hicieron bien. Por acá resulta peligroso andar armado. Lo matan a uno sin avisarle, viéndolo a toda hora con "la 30" amarrada a las correas. Pero los caballos son otro asunto. De venir a caballo ya hubiéramos probado el agua verde del río y paseado nuestros estómagos por las calles del pueblo para que se les bajara la comida. Ya lo hubiéramos hecho de tener   todos aquellos  caballos que teníamos. Pero también nos quitaron los caballos junto con la carabina.
     Vuelvo hacia todos lados y miro el llano. Tanta y tamaña tierra para nada. Se le resbalan a uno los ojos al no encontrar cosa que los detenga. Sólo unas cuantas lagartijas  salen a asomar la cabeza por encima de sus agujeros, y luego que sienten  la tatema del sol corren a esconderse en la sombrita de una piedra. Pero, cuando tengamos que trabajar aquí ¿qué haremos para enfriarnos del sol eh? Porque a nosotros nos dieron esta costra de tepetate  la que la sembráramos. 
      Nos dijeron:
      -Del pueblo para acá es de ustedes.
      Nosotros preguntamos:
      -¿El Llano?
      -Sí, el llano. Todo el Llano Grande. 
     Nosotros paramos la jeta para decir que el Llano no lo queríamos. Que queríamos lo que estaba junto al río. Del río para allá, por las vegas, donde están esos árboles llamados casuarinas y las paraneras y la tierra buena,  No  este duro pellejo de vaca que se llama el Llano.
     Pero no nos dejaron decir nuestras cosas. El delegado no venía a conversar con nosotros. Nos puso los papeles en la mano y nos dijo:
  -No se vayan a asustar por tener tanto terreno para ustedes solos.
    -Es que el llano, señor delegado...
    -Son miles y miles de yuntas.
    -Pero no hay agua. Ni siquiera para hacer un buche hay agua.
     -¿Y el temporal? Nadie les dijo que se les iba  a dotar con tierras de riego. En cuanto allí llueva, se levantará el maíz como si lo estiraran. 
     -Pero, señor delegado, la tierra está deslavada, dura. No creemos que el arado se entierre en esa como cantera que es la tierra del Llano. Habría que hacer agujeros con el azadón para sembrar la semilla y ni aun así es positivo que nazca nada; ni maíz ni nada nacerá.
    - Eso manifiéstenlo por escrito. Y ahora váyanse. Es al latifundio al que tienen que atacar, no al Gobierno que les da la tierra.
     -Espérenos usted, señor  delegado. Nosotros no hemos dicho nada contra el Centro. Todo es contra el Llano... No se puede contra lo que no se puede,  Eso es lo que hemos dicho... Espérenos usted para explicarle. Mire, vamos a comenzar por donde íbamos...
    Pero él no nos quiso oír.
    Así nos han dado esta tierra. Y en este comal acalorado quieren que sembremos semilla de algo, para ver si algo retoña y se levanta. Pero nada se levantará de aquí. Ni zopilotes. Uno los ve allá cada y cuando, muy arriba, volando a la carrera, tratando de salir lo más pronto posible de este  blanco terregal endurecido, donde  nada se mueve y por donde uno camina como reculando.
     Melitón dice:
     -Esta es la tierra que nos han dado.
     Faustino dice:
     -¿Qué?
     Yo no digo nada. Yo pienso: "Melitón no tiene la cabeza en su lugar, Ha de ser el calor que lo hace hablar así. El calor  que le ha transpasado el sombrero y le ha calentado  la cabeza, Y si no , ¿por qué dice  lo que dice? ¿Cuál tierra nos  han dado, Melitón?  Aquí no hay ni la tantita que necesitaría el viento para jugar  a los remolinos".
     Melitón vuelve a decir:
     -Servirá de algo. Servirá aunque sea para correr yeguas.
     -¿Cuáles yeguas? -le pregunta Esteban
     Yo no me había fijado bien a bien en Esteban. Ahora que habla, me fijo en él. Lleva puesto un gabán que le lleva al ombligo, y debajo del gabán saca la cabeza algo así como una gallina.
     Sí, es una gallina colorada la que lleva Esteban debajo del gabán. Se le ven los ojos dormidos y el pico abierto como si bostezara. Yo le pregunto:
     -Oye, Teban, ¿de dónde pepenaste esa gallina?
     -¡Es la mía! -dice él.
     -No la traías antes. ¿Dónde la mercaste, eh?
     -No la merqué, es la gallina de mi corral.
     -Entonces te la trajiste de bastimento, ¿no?
     -No, la traigo para cuidarla. Mi casa se quedó sola y sin nadie para que le diera de comer; por eso me la traje. Siempre que salgo lejos cargo con ella.
     -Allí escondida se te va a ahogar. Mejor sácala al aire. Él se la acomoda debajo del brazo y le sopla al aire caliente de su boca. 
     Luego dice:
     -Estamos llegando al derrumbadero.
     Yo ya no oigo lo que sigue diciendo Esteban. Nos hemos puesto en fila para bajar la  barranca  y él va mero adelante. Se que ha agarrado a la gallina por las patas. Y la zangolotea a cada rato, para no golpearle la cabeza contra las piedras.
     Conforme bajamos, la tierra se hace buena. Sube polvo desde nosotros como si fuera un atajo de mulas lo que bajara por allí; pero nos gusta llenarnos de polvo. Después de venir durante once horas pisando la dureza del llano, nos sentimos muy a gusto envueltos en aquella cosa que brinca sobre nosotros y sabe  a tierra.
  Por encima del río, sobre las copas verdes de las casuarinas, vuelan parvadas de chachalacas verdes. Eso  también es lo que nos gusta.
  Ahora los ladridos de los perros se oyen aquí, junto a nosotros, y es que el viento que viene del pueblo retacha en la barranca y la llena de todos sus ruidos.
  Esteban ha vuelto a abrazar su gallina cuando nos acercarnos a las primeras casas. Le desata las patas para desentumecerla, y luego él y su gallina desaparecen detrás de unos tepemezquites.
     -¡Por aquí  yo! -nos dice Esteban. Nosotros seguimos adelante, más adentro del pueblo. La tierra que nos ha dado está allá arriba.
                                                       (Juan Rulfo)
         
     

viernes, 5 de octubre de 2012

"PACO YUNQUE": EVALUACIÓN DEL CUENTO. Nivel literal. (Sólo para profesores)


 EVALUACION DEL CUENTO "PACO YUNQUE"
        Nivel Literal:

1.- ¿Quién llevó al colegio al niño Paco Yunque?
2.- ¿Qué llevaba Paco Yunque en sus  manos?
3.- ¿Qué hizo y cómo se puso Paco Yunque cuando varios alumnos se le acercaron en el patio de la escuela?
4.- ¿Qué hacían los niños en el patio del colegio?
5.- ¿Por qué Paco Yunque se encontraba atolondrado?
6.- ¿Quiénes  llevaron a Paco Yunque a la sala de primer año?
7.- ¿Cómo se puso Paco Yunque al ingresar en el salón de clase?
8.- ¿En qué lugar se había quedado parado Paco Yunque sin soltar su cuaderno, su cuaderno y su lápiz?
9.- ¿Con quién  lo sentó el profesor a Paco Yunque?
10.- ¿Que miraba Paco Yunque a hurtadillas en el salón de clase?
11.-¿Para qué le habían hecho venir del campo a Paco Yunque?
12.-¿Por que motivo llegó tarde a clase Humberto Grieve? 
13.-¿Qué le dijo  Paco Fariña  a Humberto Grieve cuando éste quiso llevarse a Paco Yunque a su carpeta?
14.-¿Qué hizo y qué dijo el profesor cuando escuchó a Fariña que decía que Grieve se había llevado  a Yunque a su carpeta?
15.-¿Cuál fue la reacción del profesor cuando Humberto Grieve no le hizo caso varias veces para que le dejase regresar a Paco Yunque a su carpeta?
16.-¿Cómo se puso Humberto Grieve cuando el profesor lo llevó a Paco Yunque  a la carpeta de Fariña?
17.-¿Quién llegó tarde a clase, después de Humberto Grieve? ¿Y por qué?
18.-¿Cuál fue el castigo que le impuso el profesor al segundo tardón?
19.- ¿Qué dijo Fariña al profesor al castigar injustamente al niño tardón?
20.-¿Qué le dijo Fariña a Paco Yunque en secreto?
21.-¿Cómo miraba y qué enseñaba Humberto Grieve desde su carpeta del otro lado del salón a Paco Yunque? ¿Por qué?
22.-¿De qué iba a hablar hoy el profesor a sus alumnos en el aula de clase?
23.-¿En dónde iban a hacer todos los alumnos el ejercicio escrito?
24.-¿En dónde sería inscrito  el nombre del alumno del primer año que haga el mejor escrito sobre los peces?
25.-¿Por que los niños se rieron de Humberto Grieve cuando hablaba sobre los peces?
26.-¿Por qué Humberto Grieve se enojó con sus compañeros de aula cuando hablaba sobre los peces?
27.-¿Qulé le hizo Humberto Grieve a Paco Yunque, en el momento que el profesor escribía en la pizarra, dando la espalda a los niños?
28.-¿A quién fue a darle el puñetazo en la boca, Humberto Grieve sin que se diera cuenta el profesor y después regresó a su banco de un salto?
29.-¿Qué hizo Humberto Grieve en su cuaderno, en el momento que el profesor escribía en la pizarra?
30.-Qué contestó Fariña cuando Paco Yunque le preguntó ¿A ti también te pega Humberto Grieve?
31.-¿Cómo describe físicamente Paco Yunque al profesor, cuando le miró escribiendo en la pizarra?
32.- ¿Qué hicieron  los alumnos  cuando sacaron sus cuadernos?
33.-¿Qué hizo Humberto Grieve, en vez de copiar el ejercicio sobre los peces que había en la pizarra?
34.-¿Qué dijo el profesor cuando los alumnos terminaron de copiar el ejercicio sobre los peces?
35.-¿Qué se llama el juego que obligó a realizar Humberto Grieve a Paco Yunque?
36.-¿Qué cosas se le cayó a Paco Yunque, cuando Grieve le dio un fuerte empellón al medio?
37.-¿De qué estaba colorado y avergonzado  Paco Yunque en el patio del colegio en la hora del recreo? ¿Qué quería hacer  el niño Yunque en ese momento?
38.-¿Quién fue el que recogió las cosas de Paco Yunque? ¿Qué hizo Grieve en ese momento?
39.-¿A dónde llevó las cosas de Paco Yunque? ¿En qué lugar  se las guardó?
40.- ¿En qué consiste el juego que hizo Humberto Grieve con Paco Yunque en la hora del recreo?
41.-¿Cuántos saltos  y patadas le dio Grieve a Paco Yunque durante el juego?
42.-¿Por qué se puso a llorar Paco Yunque?
43.-¿Quién le amenazó a Humberto Grieve, diciéndole "¡Sáltalo y verás!"?
44.-¿Quiénes lo llevaron  a Paco Yunque  a su salón de clase al finalizar el recreo?
45.-¿Para qué el profesor les llamó por lista a los alumnos?
46.-¿Qué iba haciendo el profesor a medida que recibía las hojas de los cuadernos de los amigos?
47.-¿Qué hizo Humberto Grieve antes de entregar el libro, el cuaderno y el lápiz de Paco Yunque?
48.-¿Qué presentó Humberto Grieve cuando el profesor le llamó?
49.-¿Qué se puso a buscar en su cuaderno Paco Yunque en el momento que el profesor le llamó?
50.-¿Quién ingresó al salón de clase, cuando el profesor acabó de revisar todos los ejercicios de los alumnos?
51.-¿Cuál fue el motivo principal de la visita del señor director al aula de clase?
52.-¿Quién fue el alumno del primer año de primaria que hizo el mejor ejercicio sobre los peces y que fue felicitado por el señor director?
53:-¿Cómo terminó el cuento?

(Del libro "Cómo leer a Paco Yunque y otros cuentos", 2012,
Rafael Alvarado Castillo)
Lima, 16 de setiembre de 2012

martes, 2 de octubre de 2012

"PACO YUNQUE": Resumen del cuento

RESUMEN DE "PACO YUNQUE"
     El cuento empieza cuando Paco Yunque, el niño provinciano, y su madre llegaron a la puerta del colegio. Después que su madre  lo dejó, Paco avanzó lentamente hacia al centro del patio de la escuela. con su libro, su cuaderno y su lápiz. El niño esta temeroso y asustado, al ver tantos niños reunidos. Varios niños pequeños se aproximaron a él y Yunque  sintió mucho miedo. Entonces, se pegó a la pared y se puso colorado de verguenza. Los niños gritaban, saltaban, corrían y reían desatando harta bulla. Paco estaba atolondrado porque en el campo de su pueblo jamás había escuchado tantas voces de personas a la vez. Después un niño rubio  y gordo le hablaba y otro niño pequeño también le decía cosas y otros alumnos se le acercaron  a él y le hacían muchas preguntas. Él seguía atolondrado porque no podía escuchar nada lo que le decían. En ese instante sonó la campaña llamando a clase.
     Los dos hermanos Zumiga  le llevaron de la mano a la sala de primer año. Paco Yunque al ingresar al salón se puso muy pálido. Cuando los Zuñiga lo soltaron, lo dejaron solo. En ese momento  entró el profesor y todos los alumnos se pusieron de pie  saludando al profesor. Paco se había quedado parado en medio del salón de clase y estaba más atolondrado que nunca. Quería llorar. El profesor lo llevó a una carpeta delantera y lo sentó junto a Paco Fariña.   De inmediato regresó a su pupitre y le  dijo a sus alumnos que se sentaran. Su compañero de carpeta le dijo que él también se llamaba Paco Fariña.
     Humberto Grieve llegó apresurado a la puerta del aula de clase  y cuando el profesor le preguntó sobre su tardanza; él muy suelto de huesos le respondió que se había levantado tarde. El profesor le perdonó su llegada tarde a clase y le ordenó que se sentara. Los ojos de Humberto se pasearon por el salón tratando de buscar a Paco Yunque y cuando dio con él, se le acercó y le exigió que fuera con él a su carpeta. Paco Fariña le dijo que "no" el profesor le había puesto sentado con él. Humberto se molestó con Fariña, diciéndole que no se metiera y se llevó a Yunque  por un braza a su carpeta. Fariña, elevando su voz, dijo "que Humberto se había llevado a Yunque  a su carpeta" Grieve que se creía su dueño, dijo "Sí, señor. Porque Paco Yunque es mi muchacho" El profesor se mostró débil de carácter con el malcriado de Grieve para ordenarle  que hiiciera regresar a su carpeta a Paco. Humberto le dio la contra  varias veces. Entonces, el profesor, montado en cólera, impuso su autoridad, haciendo regresar a  Paco Yunque a la carpeta de Fariña. Grive al no salir con su gusto, terminó llorando y pataleando en su carpeta.
     Después, Antonio Geldres, el hijo del albañil, llegó corriendo a la puerta del aula y el profesor le llamó la atención por su tardanza. El niño Antonio dijo: "Señor profesor, llegué tarde porque fui a comprar pan para el desayuno, también porque mi mamá está enferna y mi papá se fue a trabajar". Entonces, el profesor le pidió injustamente  que se parara ahí y le castigó una hora reclusión; pero Fariña  y todos los alumnos  hiicieron recordar al profesor que Grieve también había llegado tarde". Fariña le dijo a Yunque "Grieve ha llegado tarde y no le castiga porque tiene mucha plata". Desde su carpeta, Grieve anemazó a Yunque enseñándole los puños porque se dejó llevar a la carpeta de Fariña. Yunque estaba muy asustado  porque Humberto le pegaría por no quedarse con él en su carpeta. Le tenía mucho miedo a Grieve y por eso quiso regresar de él; pero Fariña trató de impedírselo diciendo "No vayas y no seas sonso". Cuando Fariña miró a Grieve; éste le enseñó los puños amenazándole con golpear. Entonces, Fariña sin perder tiempo le acusó al profesor de que Grieve le había enseñado los puños. El profesor, en vez de llamarle la atención al violento Grieve, no lo hizo. Sólo pidio silencio.
     El profesor iba a hablar sobre los peces a sus alumnos y también iba a realizar un ejercicio escrito escrito en una hoja de los cuadernos y después los iba a calificar con el fin de determinar al mmejor trabajo sobre los peces y al alumno ganador del primer año que será inscrito en el Cuaderno de Honor del Colegio. El profesor pidió a sus alumnos que pusieran mucha atención a la clase sobre los peces. Varios alumnos  quisieron hablar. El profesor dejó que hablaran  Zumiga y Humberto Grieve. Lo más gracioso de la participación de Grieve fue cuando dijo: "Yo he cogido muchos peces y los he llevado a mi casa y los he soltado en mi salón y no se mueren nunca. Los peces están sueltos entre los muebles". Todos sus compañeros se burlaron  de las ocurrencias del bruto Humberto Grieve. Los alumnos participaron refuntando a Grieve de todas las burradas que decía sobre los peces. El profesor  cogió la tiza y escribió en la pizarra dando la espalda a sus alumnos. En ese preciso instante, Humberto aprovecho para jalarle los pelos a Paco Yunque sin que el profesor se diera cuenta. Yunque se puso a llorar.  Farina dijo: "Señor profesor, Grieve le ha tirado de los pelo a Yunque". El profesor asumiendo una actitud indiferente, le dijo al agredido: "!Silencio!!Cállese, Paco Yunque! !Silencio!" Y siguió escribiendo en la pizarra como si no hubiera pasado nada. Después  preguntó a Grieve: ¿Qué sucede con el pez  si se le saca del agua?. Grieve respondió: "Va a vivir en mi salón". Sus compañeros de aula  se rieron nuevamente por lo que había contestado. Luego dirigiéndose a Paco Yunque le hizo una pregunta: "¿Qué pasa con el pez si se le saca del agua?. Yunque contestó  "Los peces mueren fuera del agua porque les falta el aire". El profesor volvió a escribir en la pizarra. En ese momento, Grieve aprovechó sin que el profesor se diera cuenta y le metió un puñete en la boca de Fariña. Éste, inmediatamente dijo en alta voz: "Profesor, acaba de de golpearme, Humberto Grieve". Y todos los alumnos   dijeron que sí lo había agredido a Fariña. Ante la gran bulla de protesta de los alumnos ante la agresión de Grieve, el profesor pidió silencio, dando un fuerte puñete en el pupitre. El salón de clase quedó sumido en completo silencio y el profesor  estaba  fastidiado y con mucha cólera por culpa de Grieve. El profesor interrogó a Farina: "¿Qué desorden era ése?". Fariña habló: "Profesor, Humberto Grieve me ha golpeado en la boca, sin que yo le haga nadie". Cuando el profesor  preguntó a Grieve, sí era cierto lo que decía Farina. Él negó cínicamente que no le había hecho nada. Fariña dijo muy molesto que todos los  alumnos habían visto la agresión y también Paco Yunque. El niño Yunque no acusó a Grieve porque le tenía miedo. Cuando volvió a preguntar a Grieve si había golpeado a Fariña. Éste volvió a negar que lo había golpeado. Como el profesor  no hizo nada, Fariña dijo a media voz: No le castigan  porque su papá es rico". Al escuchar esto, el profesor defendió al Grieve diciendo: "Humberto Grieve es un buen alumno. No miente nunca. No molesta a nadie. Por eso no le castigo. Aquí todos son iguales, los hijos de ticos y los hijos de los pobres. Como usted vuelva a decir lo que está diciendo del padre de Grieve, lo pondré dos horas de reclusión". Padre Yunnque y Paco Fariña se quedaron callados. Luego, el profesor fue a la pizarra y siguió escribiendo. Yunque le  manifestó a Fariña que no le acusó a Grieve porque le pegaría. Mientras el profesor escribía en la pizarra, Grieve se puso a hacer dibujos en su cuaderno. Yunque pensaba en su mamá, en la dueña de la casa y en Humberto Grieve. Y se preguntaba para sus adentros: "Le pegaría al regresar a casa?. Cuando el niño Yunque preguntó  a Fariña "¿A ti también te pega Grieve?".  ´Él respondió: ·!Qué me va a pegar a mí! Le pego un puñetazo en su hocico y le saco sangre". Yunque le escuchaba atentamente  y estaba asustado lo que decía Fariña. Paco Yunque se le dio por observar al profesor y descubrió que el profesor tenía un puscuezo colorado y su nariz parecía moco de pavo. De pronto, el profesor dejó de escribir y dijo:  "!Bueno! Ahí está el ejercicio escrito. Ahora, todos saquen sus cuadernos y copien lo que hay en la pizarra. Hay que copiarlo completamente igual". Los alumnos sacaron sus cuadernos y se pusieron a copiar el ejercicio sobre los peces que estaba escrito en la pizarra. Todos escribían, menos Humberto Grieve que se puso a dibujar en su cuadernol Le llenó de dibujos de peces, de muñecos y de  cuadritos. Después de tanscurrir un buen tiempo, preguntó a sus alumnos, si ya habían terminado de copiar. Los alumnos respondieron que sí. El profesor dijo que pongan al pie sus nombres bien claros., y en ese momento, sonó la campana del recreo. Los niños gritaron diciendo !recreo, recreo! y salieron corriendo al patio de la escuela. Paco Yunque después de copiar el ejercicio  salió al patio con su libro, su cuaderno y su lápiz. Cuando se encontró encontró en el patio, Humberto Grieve le obligó  a Yunque que jugara con él. Le dio un poderoso empujón  al medio y le hizo caer su libro, su cuaderno y su lápiz. Él estaba colorado, avergonzado y quería llorar por la manera cómo lo trataba Grieve delante de sus compañeros. De pronto, Fariña, los dos hermanos Zumiga y otros niños rodearon a Paco Yunque y Grieve. Un niño flaco y pálido recogió su libro, su cuaderno, pero el malvado Grieve se lo quitó con brusquedad y le dijo: "!Déjalos! !Tú no te metas! !Paco Yunque es mi muchacho!". De imendiato, regresó a su salón llevando las cosas de Yunque y se las guardó en su carpeta. Después regresó nuevamente al patio para seguir jugando con Paco Yunque. Humbero cogió del cuello a Yunque  y le hizo doblar con violencia la cintura y ponerse a cuatro manos. Le djo que se pusiera quieto y que no se moviera.  Entonces, Grieve se retiró a una buena distancia y desde allí corrió y dio un gran salto sobre Paco Yunque, apoyando sus manos sobre sus espaldas y dándole una fuerte patada en las nalgas. Repitió como veinte saltos  y veinte patadas. Como resultado de las agresiones recibidas, Yunque terminó llorando. Entonces, Fariña se puso delante de Grieve y defendió a Yunque, impidiendo que siguiera saltando sobre su compañero de carpeta. Grieve le amenazó con meterle un puñetazo, pero el valiente Fariña no se asustó y le dijo que era un abusivo y malo con Yunque. !"Sáltalo y verás lo que te pasa!", le amenazó con mucha cólera a Grieve. Después de una gran tensión entre ellos.  Grieve, le dio un empujón a Fariña y lo tumbó al suelo. Un alumno más grande del segundo año vino y defendió a Fariña y le dio un gran puntapie a Grieve. Y vino otro alumno del tercer año, más grande todos, defendió a Grieve y le dio una gran trompada al niño del segundo año. Después se desató una gran pelea entre varios niños. En ese preciso instante, sonó la campana diciendo que había terminado el recreo y todos los alumnos regresaron a sus aulas de clase. Cuando el profesor ingresó al aula, donde había mucha bulla, todos se callaron. El profesor se acercó a su pupitre y se sentó. Empezó a llamr por lista para que entregasen sus cuartillas con los ejercicios escritos sibre los peces. A medida que él recibía las hojas de los cuadernos, las iba leyendo y escribía  las notas en unos cuadernos. Humberto antes había arrancado la hoja del cuaderno, donde estaba el ejercicio de Paco Yunque y coloca en ella su firma. Después se aproximó a la carpeta de Yunque y le entregó su libro, su cuaderno y su lápiz. Cuando el profesor llamó  a Grieve; éste se acercó y presentó el ejercicio sobre los peces de Paco Yunque, como si fuera suyo. Y cuando llamó a Paco Yunque; éste se puso a buscar en su cuaderno la hoja que había desarrollado sobre los peces y no la encontró. Elprofesor a notó en unos libros "Paco Yunque no presentó". Después fueron entregando los demás alumnos sus ejercicios. Cuando el profesor acabó de revisarlos todos, ingresó al aula el señor director del colegio. El señor profesor entregó al director del colegio el mejor ejercicio semanal sobre los peces que pertenecía a Humberto Grieve. El director lo abrazó y felicitó a Grieve y después dirigiéndose a los demás alumnos, le dijo: "Todos ustedes deben hacer lo mismo que Humberto Grieve. Deben ser buenos alumnos como él. Deben estudiar y ser aplicados como él. Deben ser serios, formales y bunos niños como él. Y si lo hacen, recibirá  cada uno un premio al fin de año y sus nombres serán inscritos en el Cuadro de Honor del colegio, como el de Humberto Grieve. A ver  si la próxima semana, hay otro alumno que dé una buena clase y haga un buen ejercicio, como el que ha hecho hoy Humberto Grieve". Después el señor director se despidió del profesor, hizo una venia a los alumnos que se pararon para despedirlo y salió del aula de clase. El profesor ordenó a Grieve que se vaya a su asiento. Éste al regresar a  su carpeta y al pasar muy orgulloso por el lado Paco Fariña, le sacó la lengua. El maestro se puso a escribir en unos libros. Yunque  estaba sumido en un profundo silencio y en la tristeza grande, mientras que su compañero Paco Fariña le decía muy angustiado: "Mira al señor, que está poniendo tu nombre en su libro, porque no has presentado tu ejercicio. Te va a  dejar recluso y no vas a ir a tu casa". Paco Yunque estaba sumido  en un silencio eterno y se encontraba con la cabeza agachada, llorando.

(Del libro "Resumenes de los cuentos peruanos",  2011.
Rafael Alvarado Castillo)
Lima, 16 de setiembre de 2012.


      

domingo, 30 de septiembre de 2012

"TORO" Cuento completo de EDUARDO GONZÁLEZ VIAÑA

TORO

     Nos lo quitaron con engaños. El escribano de panza, tirante, bigote de mosca y antiparras nos dijo que así  nos exigía don Feliciano el pago de la habitación perdida en la última cosecha.
     Prefermos dejalo ir. Una noche quitamos las trancas. Era mejor así. Que se fuera. Que se llevara nuestro capricho de pobres.  Que trotara  por los caminos sin derrotero y sin Dios.
     Cuando la gente del patrón vino por él, dijimos que se había escapado, que no sabíamos por dónde andaría. Mi mujer se puso a llorar fuerte y sin consuelo, como si hubiera perdido un hijo.
     Para tranquilizarle y embaucar a los caporales, yo le decía que al patrón nada se le escapa y que otra vez veríamos en estos campos kas huellas de nuestro toro, su colita levantada, las vacas en celo, y una docena de terneros rodeándoloe.
     Para nuestros adentros, el "Diablo" se iba corriendo, cortaba por las malezas orillaba los pantanos, saltaba arroyos y cercas, ascendía cerros inmensos y,  con un viento negro, bajaba después a los valles.
     No tenía tiempo de acostarse en la yerba. No tenía tiempo  de dormir sobre   los pastos soleados y tranquilos. Se iba por caminos por nadie lo volvería a ver. Se iba a la región donde sólo vuelan pájaros libres, donde sólo viven bestias salvajes Se iba por los rumbos donde se esconden los fieros, donde hacen guardia los bandidos. donde se guarecen los hombres libres.
     Pedíamos a la Vírgen que hiciera invisible al "Diablo". Que de negro toro lo trocara  en nube, relámpago o viento. Que lo juntara con los toros de la manada del Niño. Aquellos alegran las festividades, hacen bajar la lluvia, causan la preñez de los sembríos y se van por la montaña repartiendo milagros.
     Nos hubiéramos contentado con que se metiera al corral de un pobre.
     Rogábamos a la Vírgen que nadie atrapara al "Diablo", que lo dejaran ir.
     Cuando llegamos a saber que el Teniente Gobernador lo había apresado nos sentimos hundidos. Porque a las aves, a los hombres valientes y a los animales libres no se los detiene. Porque ellos están en un lugar y en otro al mismo tiempo. Por eso nos pusimos rabiosos.
     Hay razón. En estas tierras secas nunca se ha visto un animal como él. Lo trajimos de mi tierra. Es nuestro orgullo. Mi hijo  varón tiene su edad. "Diablo" es un solemne matrero. En la noche, enamora, roba, burla y encela. Por la manaña vuelve a la aventura con un trote inocentón.
     Es holgazán y fiero. Da gusto escuchar su bramido en las noches calmada de la costa,  noches sin nube, rayo o tormenta.  Su resoplido y sus cascos, su cara de maldito, el estruendo que arma y los lechuguinos que devora hacen que muchos cristianos se santiguen ante él.
     Pero no se vaya a creer que es daniño Es un animal noble y de buena raza. Cualquiera lo puede comprobar. Basta co verle su lengua roja como una llamarada, sus cascos fuertes, su piel negrísima y brillante, sus cueros como del demonio y sus ojos que son siempre una amenaza.
     Por eso nos da coraje que lo hayan capturado. Y ahora , estamos aquí en el campo, cubierto de sudor y de noche, arropados de yerba, temblorosos y anhelantes. Ahí está él y soscha que leo espíamos. Mira hacia todos los lados y le pide auxilio al infierno para vernos. Por eso no va a ser posible. No queremos  que nos vea porque los animales tristes pierden  su orgullo.
     Hemos estado  aquí desde que se acabaron la tarde y el trabajo. Hasta que apareció esta luna llena, buena para cicatrizar toda clase de heridas.
     Ya nos vamos a ir. Allí están los caporales y el toro junto a un arbusto. Y desde aquí, cerca del cerco, tras el alambre de púas, la rabia nos está entrando. No queremos imaginar cómo va a ser la vida del "Diablo"  Desde ahora, lamiendo apacible el pasto y olisqueando las estrellas del cielo. Con un cuchillo rojo le están arrancando su hombría. 

                                             (Eduardo González Viaña)