jueves, 19 de enero de 2012

I CONGRESO NACIONAL POETAS, UNMSM, 1985


Los Poetas Roger Santivañez, Enrique Verástegui, Mazzotti y Winston Orríllo (Presidente de la mesa)




I CONGRESO NACIONAL POETAS, UNMSM, 1985

      Mucho se ha hablado del I CONGRESO NACIONAL DE POETAS que se realizó en 1985 y que fue organizado por la Federación Universitaria de San Marcos y auspiciado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos siendo el rector, el doctor Antonio  Cornejo Polar;  pero casi nadie sabe quiénes fueron los que promovieron y ejecutaron dicho evento cultural que tuvo una trascendencia nacional e internacional. En el Perú se han realizado muchos Congresos Nacionales de Poetas, pero ninguno ha podido superar la asistencia de más 2,000 poetas acreditados. Más de 25 ómnibus de las universidades de los diferentes departamentos del Perú llenaron el campus universitario de San Marcos. En cada ómnibus universitario vinieron los estudiantes poetas de varias facultades, los catedráticos que también  escribían poesía  y  los poetas más representativos de la provincia. Los que conformábamos la Comisión Organizadora éramos un grupo de poetas universitarios aventureros y quijotescos cuyo sueño era hacer realidad dicho evento y lo conseguimos  con sangre,  sudor y lágrimas.  No quiero en esta oportunidad hablar sobre este magno Congreso que fue apoteósico, sino lo que quiero es escribir del trabajo literario de los poetas integrantes de dicha comisión: Francisco Ponce Sánchez,  José Guillermo Vargas Rodríguez, Teodomiro Abanto Horna,  Rafael Alvarado Castillo, Gerardo Arenaza Olivares, Guido Carrión Bustamante, Manuel López  Rodríguez, Sonia Chumo y Norma Yañez.


FRANCISCO PONCE SÁNCHEZ
Presidente de la Federación de Escritores del Perú y de la Asociación Nacional de Poetas. Integró la Comisión Organizadora del Congreso Nacional de Poetas. Ha sido galardonado con varios premios intermacionales de poesía. Tiene una fecunda producción poética.

HABITAMOS UN BOSQUE DE
LADRILLOS Y CEMENTO

En el microbús de la ciudad
viajaba la mujer de mi vecino,
tenía la boca de ojal de marinero,
lamentándose de los alquileres
que estaban  por las nubes,
preguntándose  si el tiempo
es una hoja sin salida.
Ahora como se puede viajar  en
microbús sin tener pensamientos
impuros.
Al costado de la efervescente
multitud un gato limpia bota
y sobre la vereda de enfrente los
hippies discuten sobre el pan de
cada día.
La  ciudad continúa
asfixiándose hasta el último
grano de vida en este
insólito invierno.


UN PAISAJE NACIONAL

He visto crecer la hierba
en el huerto de la vida,
dos naranjos y un roble
acariciar las riberas
del silencio nebuloso
Piedra oscura, agua, risas,
y muecas de papel
Invaden la pobreza.
Mercurio cromo,  basurero,
hilandera de la vida,
verde epítome
de folios,
árboles,
un camino polvoriento,
suave viento,
dos viajeros ambulantes
un paisaje
y en el paisaje
la figura de mil años de cultura.

JOSÉ GUILLERMO VARGAS RODRÍGUEZ
Presidente de la Casa del Poeta Peruano, literato y poeta. Integró la Comisión  Organizadora del I Congreso Nacional  del Poeta, UNMSM, 1985.  Director de la Revista Internacional de Literatura y Arte. Ha escrito varios libros de poesía.

                                 BALADA PARA JOSÉ GUILLERMO
 Te vine a buscar, José Guillermo, por la tarde 
ahí, cuando el tiempo va muriendo 
y el ritmo de la sangre aminora su trajín, 
-por eso las penas se hacen largas 
cuando el cenit recoge sus enaguas. 

Entré por la espalda del solar José Guillermo, 
patio y traspatio recorridos, romero seco, 
desplumado duraznero y luengas hojas, 
fungiendo de tapiz solemne 
al monumento a la vejez y el abandono. 
Tus risas con ropaje de alegría triste, 
tintinearon con vergüenza por los rincones del solar; 
tus recuerdos desgranaban y caminaban
como hormigas, trasportando su fúnebre festín. 

No hay nada fresco, José Guillermo 
Créeme: removí todos los trastos 
salvo cartas comerciales y, dos o tres fotografías 
de inmemorians por primer aniversario. 
Maulló el gato presintiendo tu ausencia 
y cantó el grillo por la humedad salobre 
que de la mar filtraba. 
Tu biblioteca perdió la ingenua claridad 
de luna llena y, un polvillo seco de aluminio, 
cubría piadosa estantería. 
José Guillermo: no encontré en la repisa de abalorios 
ni la pluma esmerilada del ganso que criabas, 
ni el lacre ocre que lacraba tus misivas; 
sin pergaminos en blanco de formato breve, 
tintero pleno en tinta con grumos de vinagre. 
Los alacranes se "espiantaban" en los ángulos obscuros 
en extraño pacto con las ratas. 
Tanto tonto todo y, tanto nada tonto. 

La ESTACION que construye tu medio siglo, 
lo hace con vagones del descarril más generoso 
y siempre salen por las tardes, porque el nocturno 
es celestina del hombre miserable. 
Por eso no te encontré esta tarde José Guillermo 
y, me diste pena al recorrer el caserón de tu existencia. 



                                                                       THE END
Existir,
presentimiento extraño
de acabarse todo.
De ver en las ventanas
cernirse el polen sepia de crisálidas,
mientras corva cimitarra
espera que camines.

Existir,
presentimiento extraño
de un diálogo de viejos
clavados en las bancas,
expulgando el tiempo,
el espacio que vivieron...

Un perro viejo espanta
de penas pulgas... y osamentas ofrecidas
y lame por placer el borde
de su sarna...

Muerde aire el lomo de partículas
y millones de neuronas alguien recopila
que despiden nuestros cuerpos.

Viejos, pulgas, perros
Se retratan en los charcos.
Crisálidas también,
Pero lloran...

Las calles se aglutinan
Y rondan perdiendo identidad.

Existir,
ese presentimiento extraño
de acabarse todo,
con un genoma inútil bajo el brazo

GERARDO ANENAZA OLIVARES
Poeta, crítico literario y abogado. Integró la Comisión Organzadora del I Congreso Nacional de Poetas. Dirige el periódico virtual "La palabra recordada". Tiene publicado varios libros de poesía


CARMENCITA

El amor es algo tan complejo

como la mejor partida de ajedrez

jugada en nuestras vidas.

Acá cerca ladran algunos perros

y alguien dice:

._ !Habrá terremoto¡

 amor casi siempre

por pequeñas cosas

se convierte en pesadilla.

Apago mi computadora

me cansé de esperarte.



POEMA

Canto la caspa del pueblo. Desvelo
azul es carmenar mi canto.
Las pirañas hácenme sufrir tanto;
._Soy obrero sin sueldo ni consuelo.

¡Guipúscoa! Guerrero de fabril hielo
con grito desafinado, mi mundo
es falible, grave, fiero, profundo,
librepensador y Sancy en el cielo.

Y tengo Cádiz, Winchester poético,
donde soy valet para doblegar
al opresor y su sermón de diablo

que devora al gran T Fu, femúrico;
costra del mismo carbón: ._¡Navegad
"Vísperas sicilianas" lo que les hablo.


MANUEL LÓPEZ RODRÍGUEZ
Poeta por sobre todas las cosas y abogado. Integró la Comisión Organizadora del I Congreso Nacional del Poeta, 1985.  Director de Los Jueves Literarios del  Museo de la Nación. Tiene una rica producción poética.


DECISIÓN

Te escogí
               entre todas
               azucena del viento
              porque eres la estrella
              más bella
              de titilar
              de lucero
                   para vengas a mi espacio
                            como el Sol
                                          del
                                               viajero.
Te escogí.
                 en una noche
                                         extasiada
                                            de mañana
                                                        y
                                                       horas
                                                           de
                                                              tiempo.



RAFAEL ALVARADO CASTILLO
Poeta, escritor y literato. Integró la Comisión Organizadora del I Congreso Nacional  del Poeta, 1985. Director de la revista literaria "La palabra del mudo". Tiene varios libros de poesía.


QUÉ HERMOSO ES HABITAR EN TUS BRAZOS
 
Amada mía, qué hermoso es habitar en tus brazos
 y sentir la frescura de tu cuerpo  tan frágil 
                                       como el pétalo  de una rosa.                                                 
      
 Qué hermoso es sentir el perfume de tus cabellos
 que parece una catarata luminosa suspendida
                                                     en medio del océano,
 qué hermoso es sentir el aroma de tus labios de fruta
 mientras el sol  se despierta en la orilla de un  rÍo
                                                                           sin nombre
 y  oír a los pájaros derramando música de alas agitadas
                                                                         sobre tu pecho.
                                             
Qué hermoso es hundirse en las aguas inmóviles
                                en las horas de lluvias de invierno,
ver las hojas secas de otoño bailando en el cielo
como si quisieran  acariciar el rostro del delirio,
qué hermoso es tocar la espada del amor suspendida
en el aire  en la mano de una gaviota enamorada,
pero es  más hermoso, amada  mía, habitar
                                      en tus brazos  para siempre.



SIENTO QUE TU PIEL TIEMBLA COMO UNA HOJA

Siento que tu piel, territorio de mis besos, tiembla
como  una hoja de otoño cuando la acaricio
y oigo a lo lejos  la melodía de tu voz que se hace poesía
 con el temblor de tu cintura de fuego.
     
 Tus besos dejan un perfume de una gota de rocío 
                                                                        en mis labios,
 la lluvia de abril moja  la piel de la mañana
                                         que crecen cerca del crepúsculo,
el tiempo  se  detiene en tu aliento  que  tiene la frescura
                                                                                      del agua 
y  la soledad de tus ojos se pierde entre los  cabellos
                                                                           de los árboles.
                                                                                     
La  sombra   de   mi  tristeza   se  levanta  con  el alba
que parpadea   de llanto  en  el  hombro  del  tiempo 
y  la brisa del mar se hace más hermosa
con tu sonrisa despeinando el paisaje de mi tristeza .

Tu  latido  es  el  mío  y  se  parece  al  rumor de las olas
                                       que revientan  en tu cuerpo de gacela,
el silencio de la tarde  muere en los brazos del verano
donde nace una flor blanca que crece con el beso 
                                                                          de tus labios
y  la rosa roja que tiembla de amor  crece en tus manos
                                       con tu sonrisa a flor de labios.                                                                      


EPÍSTOLA A MI HERMANA TERESA

 Hermana Teresa, hoy es un día cualquiera y ha llovido
                                                                                como nunca,
y  he tomado un buen café y he leído a Elliot, Ungaretti
                                                                               y Ezra Pound.
Y después me he puesto a pensar en lo que es la vida
                                                        y mi alma se ha espantado,                      
no sé de repente cogiéndome el corazón hecho pedazos
se me ha dado por hablar de tantas cosas que bailan 
                                                                              en mi cabeza.
Tú,  sabes muy bien que nunca fui feliz y que siempre 
                                                                         fui  un desgraciado                         
-rara  vez lo digo- y me resigno a vivir así  con mis escritos    
                                                           manchados de melancolía 
donde danza mi desdicha riéndose  en mi propia cara.
                                                        
Anda, hermana Teresa, pero rápido donde el padre
                                                                                Enrique Olier,
el que suele  hablar hasta el cansancio de Damián
de Molokai, inmenso apóstol de los leprosos
y  dile  que no soy un hombre malo,
a  pesar de que solía hacer llorar mucho a mamá                                              
todas las mañanas cuando el cholo Don Lucho
-extraño jardinero con cara de gato asustado que
                                                                creíase Charles Chaplin-
salía llevándose  de paseo a su angustia en dos  ruedas.

Corre,  hermana Teresa, como la gacela que va junto
al  tren  perdido  con rumbo a lo desconocido
y  visita también al viejo Camilo –hipócrita lector de  Vallejo-
que todavía  está en su lecho de cemento con cara
                                                                                   a la muerte
abrazado a su inmensa miseria en plena esquina,
allí donde está parado la desdicha como una columna
                                                                                       de humo
y  dile al oído –aunque algunos dicen que él perdió
                                                    en un basural su conciencia
dile que soy un hombre bueno que jamás conoció
                                                                                la felicidad
y dile también que en su nombre escribir
                                                         los poemas  más tristes
y  que releeré siempre   a Vallejo, Whitman y Neruda
que nos hablan de la esperanza que quisiera 
que naciera  en mi pecho como una flor de otoño.
Ah no te vayas a olvidar, hermanita Teresa, de ir aunque    
                                                      sea   un   instante     donde
el negro Tom,  ayer tumbador de hombres  y  hoy  bailarín 
                                                                     de bares oscuros,
de  visitar  también donde  el mocho,  el  trompetista
con cara de sapo que  se cree  el genial  Louis  Armstrong 
y el viejo Zumarán de mi barrio, quien reparte todas
                                            las mañanas la más linda sonrisa
a todos los niños que llevan un silencio de jazz
                                                          sobre sus almas,
y diles que todavía sigo siendo el mismo de siempre
                                                          y que  jamás se olviden                                           
de que el río, corto o largo, se parece a la vida de los
                                                                                   hombres.
Perdóname, hermana Teresa, estoy llorando y no trate  
nadie de consolarme porque creo que es mejor así.
Siento que la tristeza del mundo cae herida
                                     como un gigante árbol  en mi alma.
Y  de pronto, me he puesto a canturrear canciones de mis
                                                                              años verdes
rasgueando mis nervios averiados como si fuese una vieja
                                                                                        guitarra,
 y   como nunca  he  recordado entre lágrimas y risas
 a mi padre, hombre de mil oficios  y lector de libros anónimos,
cogiéndome en su ancho pecho colorado y cubriéndome
                                                                                          de besos;
a mi madre que se paseaba en mi cuarto espantando
la tristeza que se escondía en mi alma;
a Charito, miniatura de Sofía Loren - decían que era 
                                                      muy mala - pero yo no lo creía,
la que siempre me contaba a oscuras cuentos malévolos,
                                                             asustándome;                                                        
a Rocío, la que tenía  cara  de tortuga, 
a quien hacía  aterrizar  vestida todo de blanco 
en los mejores  charcos de barro,
                                                                                                                                                                                                       
a César, el chiquitín que solía robarme 
                                         en complicidad de mi madre
mis mejores cometas hechas con mis propias manos
y mis carritos de madera de color chocolate;
a  Lucy, la muchachita de ojitos negros, quien solía
                                            matar  con su sonrisa coqueta
la  ira  que cabalgaba como un dragón en el rostro  de mamá.

Hermana Teresa, quiero que me devuelvan –ahora  mismo-
mi patria hermosa con sus palomas blancas y sus chiquillos
                                               correteando por las largas avenidas,
que me devuelvan también –lo digo esta vez empeñando
                                                                             mi alegría al viento -
la sonrisa de niña de mamá que se paseaba por mi rostro
cuando la cólera andaba en mi sangre como un viejo    
fantasma derramando la leche tibia de los niños.
 Quiero  –lo  pido  casi  ahogado  en  un  mar  de  llanto –
que devuelvan  aunque sea por un solo instante
la última sonrisa de mi hijo que se fue con la sombra del otoño.
Quisiera de buena gana, hermana Teresa,  darle  un  golpe  
                                                                           mortal  en plena nuca
a  aquel  juez  que  ensaya  una  sonrisa  de  Judas  y
luego reírme a sus espaldas como un  loco pordiosero;
también quisiera  asustarle con violencia hasta  quitarle
                                                                                        casi el aliento
a aquel  siniestro  hombrecillo  vestido todo de verde
                                                   – creo que se llama el doctor Silva-
que se pasea siempre muy orondo por los pasillos
                                                                   cuarteados de melancolía
del noveno piso de ese horrible hospital con rostro 
parecido  al  viejo sauce desnudo  azotado por el viento 
                                                                                            del  otoño.

Quiero  leer hasta el cansancio  a Hemingway, Vallejo, Dickens,   
                                                                Mauppassant  y  Mark Twain
- mis maestros coronados de tristeza-
                                               y luego salir a  buscar  al padre   Olier
para decirle que Santo Tomás de Aquino me llega al                           
                                                                                        alma;                                                                     
quiero     abofetear   con  violencia 
a   Carlos   Marx  -mi autor preferido de juventud-
y  romper todos sus escritos para que nadie lo lea;
por último quiero, hermana Teresa, abrir como un loco  de par en par
la ventana de mi tristeza  y tocar la luna con mis manos.



COMO EL HOMBRE QUE SUDA AMOR
Como el hombre que suda amor  por sus poros, estoy mujer atado a tu cuerpo de guitarra, al perfume de tu piel que se extiende como un río de verano  en mi mano abierta y a tu aliento que tiene  el eco de mi  suspiro.

  
     
     EL doctor Teodomiro Abanto Horna, abogado, publicó el poemario “Ojo de agua”; Guido Carrión Bustamante, poeta egresado de la Facultad de Derecho y compañero de la promoción del doctor Manuel López Rodríguez y que  desde el 1986 no se sabe nada de él, estaba por publicar su primer libro de poesía; la periodista Pocha Ulloa  publicó su poemario “Las confesiones de Hipsipyle”  y  las doctoras Sonia Chumo y Norma Yañez, médicos de profesión, estaban por publicar sus poemarios. No ha sido posible encontrar los poemarios de los poetas nombrados, por eso no ha sido posible mostrar sus poemas.
                          
16 de enero de 2012                                 Rafael Alvarado Castillo

lunes, 18 de julio de 2011

PONENCIA DE RAFAEL ALVARADO CASTILLO SOBRE ARGUEDAS EN EL CONGRESO NACIONAL DE ESCRITORES EN HUARAL


PONENCIA SOBRE JOSE MARIA ARGUEDAS EN EL I ENCUENTRO NACIONAL DE ESCRITORES EN HUARAL

A PROPÓSITO DEL CENTENARIO  DEL NACIMIENTO DE ARGUEDAS

     En el Perú, a nuestro escritor José María Arguedas  en vida se le maltrató, humilló y marginó  por ser serrano; pero él no bajó la cabeza, sino más bien se sintió orgulloso de ser un hombre del ande igual que el gran cholo César Vallejo. Ambos se identificaron con el dolor del pueblo andino. Arguedas le dio un sitio especial al  indio peruano en la literatura universal a través de sus obras literarias.  Arguedas mostró al mundo la grandeza del hombre del ande: su nobleza, su fortaleza, su rebeldía, su valentía, su sabiduría y su amor por su tierra que lo vio nacer. Lo defendió      hasta el último día de su existencia. Él me enseñó a amar  el Perú Profundo tan olvidado y ofendido. Nuestro escritor es reconocido  mundialmente por su magistral pluma con  la cual escribió  sus famosas obras. Es por eso que este año  2011, debió ser declarado como el “Centenario del Nacimiento de José María Arguedas” porque hay abundantes méritos que hizo nuestro escritor andahuaylino. Una vez más, se cometió un gran atropello con él. Al respecto, el eximio periodista José María “Chema” Salcedo, dijo: “Estamos tratando mal a Arguedas, un personaje clave para obtener la verdadera esencia del Perú”.  En todo el Perú se han levantado  voces de protestas de los grandes intelectuales a favor de  Arguedas.  Si el Perú  optó por Machu Picchu para nominar al año 2011;  en los Estados Unidos, los latinos declararon, el 2011  “Año  de José María Arguedas”. ¿Por qué en el Perú no se debió declarar el “Centenario de Machu Picchi para el  mundo”? Porque lo que  pretende es  dar importancia al descubrimiento de Machu Picchu que se dio el 24 de junio de 1911 por el explorador norteamericano Hiram Bingham. Nadie se atrevería a desconocer la grandeza de nuestra ciudadela incaica  y menos ninguna boca de un peruano diría  que no la ama y admira. Los peruanos nos sentimos muy orgullosos de  nuestro histórico Machu Picchu.   Lo que hizo el norteamericano Bingham fue redescubrir nuestra ciudadela porque 46 años antes que él llegara a Machu Picchu  ya lo habían descubierto los viajeros: el italiano Antonio Raymondi, Augusto Berns y el explorador francés  Charles Wiener. Por esta razón el destacado periodista José María Salcedo ha dicho con suma firmeza: “Este centenario es de Hiram Bingham y no de Machu Picchu”. Por último, nuestro escritor fue nuevamente maltratado este año 2011, cuando el Perú debió reivindicarse con nuestro cholo universal José María Arquedas.   Él no ha muerto porque vive en los corazones de los hombres que leen sus obras que lo han inmortalizado.

LA OBRA LITERARIA DE ARGUEDAS
     Las novelas del cholo universal José María Arguedas gozan de alta calidad literaria y su contenido tiene una inmensa humanidad que trata de resaltar la dignidad y  el espíritu rebelde del hombre del ande. En las páginas de sus obras literarias, el personaje central es el indio con sus grandes problemas, pero también con sus grandes cualidades humanas que le da una grandeza inconmensurable. El novelista Mario Vargas Llosa  escribió  con mucha razón cuando se refiere a la obra completa de Arguedas: “Su obra tiene una significación múltiple, de calidad literaria y por otra parte es una obra de integración”. 
     El escritor Arguedas en la novela corta “El Sexto” narra magistralmente, por boca de Gabriel Osborno, la experiencia personal en la cárcel tenebrosa el Sexto. La horrible prisión donde pasó el joven novelista, es el lugar donde cumplen condenan los políticos, trabajadores, estudiantes, obreros, criminales y ladrones comunes, vagos, pordioseros y locos; hombres blancos, indios, negros, cholos, injertos y japoneses. Los personajes que participan en la obra son: Gabriel Osborno  que  es un preso político de 21 años, un  estudiante universitario;  el pianista que muere por los maltratos que recibe del Negro Puñalada; el japonés  que muere por desnutrición; Clavel, delincuente homosexual y loco; el Negro Puñalada, delincuente  peligroso y  abusivo contra los débiles; Pacasmayo, Alejandro Cámac Jiménez, el Piurano, el Pato y el asesino del Negro Puñalada.  Todos los personajes de la obra crean con sus acciones  un clima de tensión y de violencia. Los hechos más resaltantes de la obra son: el suicidio de Pacasmayo; la locura de  “Clavel”; y las muertes  de El Pato, del Negro Puñalada, del pianista y del japonés.
     “Yawar Fiesta” es la primera novela de Arguedas que fue publicada en 1941.  “Yawar Fiesta” (fiesta sangrienta) es una idea  expresada por medio  de la palabra Yawar (sangre) y otra palabra castellana, fiesta. Los hechos de la obra se desarrollan en el pueblo andino de Puquio.  Los protagonistas cumplen sus papeles en la obra. y sobresalen: el alcalde Antenor que goza de complejo de superioridad y  es potencialmente racista porque odia a los mistis y a los indios; don Julián  Aranguena es un personaje controvertido que simboliza la sinceridad y la fuerza; y el toro Misita. Entre los personajes secundarios destacan: Don Jesús, el mestizo   Pancho Jiménez, el juez don Santos,  don Demetrio que es un personaje hipócrita y que tiene ambiciones desmedidas, los Varayok’s, el párroco, el subprefecto, el sargento, el chofer Martínez y don Félix. En esta obra se contrapone  las costumbres del ande contra las costumbres hispanas: el espectáculo taurino. Las autoridades del pueblo de Puquio quieren  imponer a la fuerza las costumbres taurinas de corte hispano, pero los indios del pueblo lo rechazan y al final logran imponer sus costumbres. Nuestro escritor toca esencialmente en su obra literaria con gran profundidad el proceso de la transculturación hispano-indígena.
     La novela “Los ríos profundos” fue publicada en 1958. El tema central de la obra radica esencialmente en el sentimiento profundo al universo del ande peruano. Los personajes están bien diseñados por su autor. El protagonista es el niño Ernesto quien nos narra magistralmente su vida. Los personajes secundarios son muchos y destacan los más resaltantes como el padre de Ernesto,  Miguel Jesús, el viejo que es el hermano del padre de Ernesto; Augusto Linares o simplemente Padre Linares quien es el director del colegio religioso; el Padre Cárpena quien tiene una elevada estatura y de porte atlético; el hermano Miguel  a quien los alumnos le llamaban  “el Negro”;  Ántero Samanez, hijo de un terrateniente del valle Apurímac y todos le llamaban Markaska o el “marcado”,  Salvinia, chica de 12 año y enamorada de Antero; Añuco, hijo de un hacendado; el  “Peluca”, estudiante fortachón de 20 años;  Valle, estudiante interno de quinto año del colegio  religioso; Palacito, estudiante interno indígena y el menor de todos, le llamaban “indio Palacios”; doña Felipa, mujer obesa de mucho coraje y cabecilla de las chicheras; opa Marcelina, mujer de baja estatura y gorda, jovencita demente que ayuda en la cocina del internado: el papacha Oblitas, profesor y músico; Alcilla, notario de Abancay; y la lista de personajes es interminable. Las acciones  se desarrollaron  en el Cusco  y en Abancay en donde se ubican  el  colegio   del  internado religioso de Abancay; el barrio de las chicheras, Huanupata y la hacienda de Patibamba. La doctora Juana Martínez Gómez, catedrática de Literatura Hispanoamericana de la Universidad Complutense de Madrid, España hace un importante apunte de la obra maestra de Arguedas: “Los ríos profundos, novela esencialmente autobiográfica, está desarrollada a lo largo de once capítulos  de carácter muy heterogéneo cuyo hilo enlazado es el protagonista, el “yo” que relata una serie de episodios y le confiere  unidad a la novela. Ésta narra las experiencias de Ernesto, un muchacho de catorce años, en un colegio religioso de Abancay, al  que llega después de recorrer junto con su padre diversos lugares de la sierra. Los primeros capítulos son una auténtica biografía del autor, verdaderos   diarios de su infancia escritos con toda clase de  detalles. Al llegar al colegio, se incorporan nuevos personajes –los alumnos, los profesores y otros más o menos cercanos al mismo -, y se alternan los episodios  de dentro y fuera del centro escolar significativos  en la vida del muchacho, que van dando  a conocer al lector un mundo -Abancay- y un submundo  -el del colegio-. A simple vista, se observa que Ernesto no es un niño como los demás, sólo por su prudencia  –pues, aunque blanco se ha criado  entre los indios-, sino por su forma de actuar, por sus reacciones y actitudes ante diferentes situaciones. Esto le hace conquistar entre algunos profesores y alumnos como “loco”, “vagabundo”, “forastero  algo tocado”, etc. Es un niño que lo observa y todo lo medita. Ante sus ojos parece que no pasa nada inadvertido y de este modo, llega a unas conclusiones  llenas de inocencia, ternura y bondad y, a la vez, tan maduras que contrastan  con las de las que persona que le rodean.  En el capítulo “La despedida”, en que el padre parte de Abancay, comienza una nueva vida para Ernesto, que debe enfrentarse solo en el mundo. Esta separación es necesaria para iniciar una nueva etapa en su existencia; por eso está revestida de esperanza. Desaparece, así,  un personaje, el padre, pero continuará en el recuerdo del niño resurgiendo en los  momentos más críticos de su vida, de tal forma que la memoria llega a constituirse en uno de los elementos claves de la organización interna de la novela. El padre se convierte en una obsesión diaria, hasta el punto de transformarse en el objetivo de la existencia de Ernesto. En ausencia de su padre, el niño adquiere una visión negativa de la realidad. Desde el colegio, donde domina la violencia, el sexo y la maldad, observa el mundo, “cargado de monstruo y fuego” (…) En el universo mágico de la obra, a las vivencias del niño se yuxtapone la realidad exterior con distintos episodios que reflejan un entramado social y religioso cargado de abusos e injusticias. Es el caldo de la sublevación de las chicheras cuya causa es compartida plenamente por Ernesto que lucha activamente con ella.”
     “Todas las sangres” es la obra que tiene más páginas entre todas las novelas de Arguedas.  En 1964  se publica su obra más ambiciosa, Todas las sangres en la que quiere  presentar la gran diversidad de elementos humanos que componen el Perú. Intenta crear un cuadro de la totalidad social del país basándose en sus propias experiencias recogidas de todas las escalas y jerarquías del Perú que él conoció directamente.  En la  novela aparecen  todos los problemas del Perú en plena ebullición en la época en que fue escrita, porque Arguedas se propuso abarcar la totalidad de las cuestiones sociales que afectaban al hombre peruano de su momento. El propio autor la considera como la culminación de su obra, de modo  que las novelas anteriores constituirán  los eslabones necesarios para elaborar ésta última: “Todas las sangres ha madurado durante largos años. Para poder escribirla fue necesario haber intentado interpretar en Agua (1935), la vida de una aldea, en  Yawar Fiesta (1941) la de una capital de provincia y en Los ríos profundos (1958) la vida de un territorio humano y geográfico más vasto y complejo. Sin estas obras no hubiese podido crear Todas las sangres  Los personajes principales de la novela se encuentran bien diseñadas por el autor  y alrededor de ellos gira toda la obra arguedasiana. Los personajes centrales son tres: el hacendado Bruno Aragón de Peralta; el ambicioso Fermín Aragón que es dueño de la mina de Apark’ora que explota y abusa de los humildes indios; y don Demetrio Rendón Willka, quien primero trabaja para Fermín Aragón y después para Bruno como administrador de su hacienda. Entre los personajes secundarios sobresalen: Matilde, mujer de ojos grandes y color de piedra verde y esposa del hacendado Fermín el Gálico, el hacendado; el mestizo Gregorio;  el ingeniero Hernán  Cabrejos Seminario quien es jefe de las minas de San Pedro y también agente secreto   del Consorcio Wisther-Bozart.  Las acciones o hechos  que realizan los personajes se desarrollan en el espacio  local o regional que está ubicado en la sierra sur del Perú, y tiene como escenario tres áreas: la mina Apark’ora; el pueblo de San Pedro; y la hacienda “La Providencia”, la comunidad de Paraybamba y la comunidad de Lahuaymarca.
      La novela póstuma de Arguedas es el “El zorro de arriba y el zorro de abajo, 1971”.

miércoles, 26 de enero de 2011

"A C O", El diario de un niño escolar.

miércoles 16 de diciembre de 2009

La obra ACO es una autobiografía novelada del escritor Rafael Alvarado Castillo, quien nos ofrece la vida de un pobre niño colegial que lucha para triunfar en el estudio a pesar de las adversidades que se le presentan.

La novela está construida para provocar la emoción y las lágrimas del lector, sobre todo de los niños y jóvenes. De este modo,
Rafael Alvarado Castillo intenta que el joven lector participe de los valores morales y sociales (sentido del deber, del honor, del patriotismo, del trabajo, de la honradez), necesarios, hoy por hoy, para convertir a nuestro Perú en un país de vanguardia.

La pluma talentosa de Rafael (
Premio Internacional de Cuentos Jorge Luis Borges), autor de El águila y de otras obras innumerables, se ha ce presente en las 118 páginas de esta novela nostálgica, la misma que nos hace recordar a Corazón de Emondo De Amicis, libro que, según confesiones del autor, influyó para escribir esta novela.

La novela fue presentada en la Municipalidad provincial de Huaral el pasado 13 de noviembre. Por invitación del autor
tuve el grato honor de presentar y comentar esta hermosa obra que, como todo trabajo intelectual, es un valioso aporte para la cultura. Asimismo, estuvo como invitado el poeta Vladimir Villavicencio Angulo, Premio nacional de Poesía, quien dejando sus cuarteles de invierno se hizo presente en este magno evento.

Lúcida, intrépida, dulce, vigorosa, así es
ACO, una novela que nos conducirá por las carreteras del recuerdo hacia la infancia, donde evocaremos los temores, travesuras, alegrías, y el primer amor del niño que un día fuimos. Aquel niño que hoy duerme en el fondo de nuestros corazones.
Julián Rodríguez

viernes, 21 de enero de 2011

El vuelo light de Rafael Alvarado Castillo

El vuelo light de Rafael Alvarado Castillo
Entrevista del diario “La Industria” de Trujillo
El Águila, la historia de un triunfador. En la portada, un ave rapaz vuela imponente sobre una montaña verde en cuyas faldas corre un río caudaloso. Una frase impresa en la parte inferior de la cubierta nos da mayores luces sobre la obra: Una novela de superación personal para alcanzar el éxito.
“Es el libro que me ha dado las mayores satisfacciones económicas”, dice pausadamente Rafael Alvarado Castillo, autor del libro, quien parece ser la antítesis de su libro: tiene la mirada lánguida, el rostro cansado, habla pausadamente y su vestimenta, no parece ser precisamente la de un lord inglés.
Pero no se equivoque. Rafael Alvarado asegura que este libro, al que se apura en calificar de light, le ha permitido sobrevivir en estos tiempos de incertidumbre económica, pandemias y revueltas sociales. Es más, confiesa que la obra fue una especie de tabla de salvación en un momento de su vida, en el que todo parecía desmoronarse a su paso.
Uno de los indicadores del éxito de El Águila es que la obra ha tenido gran acogida en los colegios de Lima. A los chicos les encanta, sostiene. Es una más de esa ingente cantidad de obras de autoyuda entre los que se encuentran El Delfín, Quién se comió mi queso, El alquimista y un largo etcétera. Alvarado Castillo no lo niega y, por el contrario, asiente que ha bebido de estas fuentes para crear su propia versión del peruanísimo sí se puede.
El escritor se toma su triunfo con soda. Dice que en realidad su obra no es literatura, si por ésta se entiende las obras ‘serias’ de Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez o Julio Cortazar. Que a lo mucho escribirá un libro más de este género, pero que lo suyo es la gran literatura.
Para entender la literatura
De hecho, Rafael Alvarado Castillo ha escrito al menos ocho textos de análisis de obras literarias tanto para secundaria como para el nivel superior. Además, según figura en la contraportada de su libro, ganó el Premio Internacional de Cuentos Jorge Luis Borges, organizado por la Universidad Autónoma de México en 1993.
También ha escrito una voluminosa novela de más de 400 páginas, aún inédita, que piensa publicar en breve. Se denomina Mamá Sabina, un libro que rinde homenaje a su madre, “una chola piurana que supo sacar profesionales a sus cinco hijos”.
Allí están plasmados los recuerdos de la infancia. Los días luminosos y grises de su infancia en Surquillo, un barrio populoso donde tuvo que aprender a pelear para poder ser mirado con respeto.
Luego vendrían sus estudios en literatura en San Marcos, donde dejó atrás las pendencias y más bien cultivó su espíritu crítico y descubrió el fuego de la ficción.
En ese sentido, una de sus grandes preocupaciones es revalorar a los poetas que han sido marginados, quizá por el centralismo cultural que impera en el país. Su proyecto se titula La poesía silenciada, una antología donde piensa publicar a los líridas marginados de los compendios oficiales. “Respeto mucho a Ricardo Gonzales Vigil, es un crítico muy importante de la literatura peruana, pero no ha considerado en sus antologías a poetas que debieron estar allí y eso es lamentable”, dice.
Tanto es su convencimiento por su trabajo literario, cuenta, que abandonó todo por el oficio de escritor, una actividad que generalmente está lleno de sacrificios, pero que él está dispuesto a sobrellevar. “Los que asumimos el oficio de escritor, ya sabemos a lo que nos atenemos: hay mucha indiferencia, pero no miramos las consecuencias, simplemente seguimos trabajando como el caso del poeta Rogelio Gallardo, que murió en el olvido y en la miseria”, refiere.

jueves, 8 de julio de 2010

Biografía de Rafael Alvarado Castillo

Nací en Surquillo, Lima. Mis padres fueron: don Alfredo Celso Alvarado Espinel y doña Estela Sabina Castillo Norabuena. Desde muy niño tuve inclinaciones literarias. Cuando cursaba los últimos años de primaria empecé a escribir poesía y mi libro de cabecera fue la obra "Corazón" de Edmundo de Amicis. En la secundaria devoré todo libro que caía en mis manos, es decir, era un lector apasionado de las obras literarias de los grandes maestros de la literatura. Releí muchas veces en una etapa de adolescencia las obras de "Madame Bovary" de Gustavo Flaubert, "Papá Goriot" de Honorato Balzac; "Oliver Twist" de Charles Dickens; "La peste" de Albert Camus y el "Ingenioso don Quijote de la Mancha" de Cervantes. También fui un lector apasionado de las obras del poeta peruano José María Eguren.
En mi etapa universitaria empecé a escribir poesía y el que influyó en mi poesía fue César Vallejo a quien admiro tremendamente. Posteriormente descubriría la poesía magistral de los poetas Charles Baudelaire, Paul Verlaine, Mallarmé. Valery, Quasimodo, William Carlos Williams, T.S. Elliot, Eluard, entre otros. Logré publicar los libros de poesía: "Pétalos de azucena", "Confesiones del lobo" y "El amor se escribe con el corazón". Dejé definitivamente la poesía a inicio de la década del 90 y incursioné en la narrativa: el cuento y la novela. Actualmente estoy escribiendo las novelas "María de los dolores" y "El hombre y la maleta".
                                       
Allá por los años 80 hice docencia y periodismo cultural. Después de renunciar a la docencia incursioné como promotor cultural. Trabajé como asesor de Educación y Cultura en las municipalidades Lince, Jesús María, San Martín de Porres y La Victoria. En 1985 organicé el I CONGRESO NACIONAL DE POETAS, UNMSM. través de una Comisión Organizadora integrada por los poetas José Guillermo Vargas Rodríguez, Manuel López Rodríguez. Pocha Ulloa, Teodomiro Abanto Horna, Norma Yañez, Silvia Miranda, Guido Carrión Bustamante, Sonia Chumo y Francisco Ponce Sánchez. En 1986, el doctor José Guillermo Vargas y yo fundamos Casa Nacional del Poetas y que después lo aprobarían en la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores mediante la Ley 24616 y el Presidente Alan Garcia lo promulgaría. En 1987, fundé con el doctor Francisco Ponce Sánchez la Federación de Escritores del Perú. En 1986, dirigí el Instituto de estudios Vallejianos, en la Municipalidad de Lince. En 1992 formé la Comisión del Centenario del Fallecimiento de César Vallejo, Municipalidad de Lima. Fui Miembro del Consejo Directivo de la Asociación de Escritores y Artistas, ANEA, 1992- 1994. Premio Internacional de Cuentos "Jorge Luis Borges", 1993. Posteriormente organicé varios encuentros y congresos de escritores y terminé alejándome a fines de la década de los 90 de la promoción cultural para irme a mi cuartel de invierno. He dirigido la revista de poesía TRILCE, desde 1985 hasta el año de 1989. En 1992 dirigí la revista de narrativa "LA PALABRA DEL MUNDO", en homenaje de Julio Ramón Ribeyro y dejó de publicarse en 1996.

PRODUCCIÓN LITERARIA
. “Pétalos de azucena”, poemario, 1983
. “Una espada en el aire”, plaqueta de poesía, 1984
. “Dos poetas en estación de otoño”, plaqueta de poesía compartida con
el poeta Teodomiro Abanto Horna, a propósito del I Congreso Nacional
del Poeta, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1985.
. “Confesiones del lobo”, poemario, 1992
. “El amor tiene un nombre”, poemario, 1995
. “Retazos de olvido”, novela, 1999
. “Pelele y otros cuentos”, 2000
. “Antología del cuento peruano”, 2002
. “La palabra prohibida y otros cuentos”, 2002
. “Análisis de obras literarias inmortales”, 2004
. “Análisis del cuento peruano”, 2004
. “Análisis de obras literarias peruanas”, 2005
. “Damián y otros cuentos”, 2005
. “Cuentos Peruanos”, 2005
. “Análisis de obras literarias universales”, 2005
. “Tratado de literatura”, 2006
.”Sólo dile no”, obra teatral contra la violencia sexual en los niños, 2006
. “Análisis de obras famosas universales”, 2006
. “Cómo se analiza una obra literaria”, 2006
. “La violencia familiar”, ensayo, 2006
. “Heridas abiertas”, teatro, 2006
.”Las pandillas juveniles”, ensayo, 2006
. “Análisis de obras literarias hispanoamericanas y Universales”, 2007
. “El Águila”, novela, 2008
. “El amor se escribe con el corazón”, poemario, 2009
. “Soy solo un niño”, poesía, 2009.
. “Plan Lector: cómo enseñar a los alumnos a leer una obra literaria”, 2009
. “Aco, diario de un niño escolar”, 2009
. "Poemas de amor", antología de 80 poetas de José Beltrán Peña, 2010 
. “El amor más hermoso del mundo”, novela, 2011
. "Mamá Sabina", novela, 2012
Próximas publicaciones:
. “Días de furia”, novela corta
. “El hombre y la maleta, novela
. “María de los dolores”, novela
. "Literatura Peruana".